La ciencia progresa a base de errores, es muy sabido. Si te cuento que el descubrimiento de las estatinas ocurrió de casualidad, en un asunto tan alejado de la medicina como la agricultura, te costaría creerlo. Pues sí, así es, descubrimos el colesterol en 1758. Y en 1954, un investigador francés nota que los obreros agrícolas sufren un derrumbo del colesterol por espandir pesticidas en los campos. Otro investigador químico desarrolla a partir de la molécula aislada el clofibrate, primer tratamiento hipolipedímico. El famoso pesticida derivaba del tristemente famoso gas mostaza, utilizado durante la primera guerra mundial, pero los fibrates pronto demostraron su peligro y discretamente cedieron su título de hipolipedímicos a las famosas estatinas.

Nuestro mundo es reduccionista, también es sabido, sólo vemos relaciones causa-efecto. Las estatinas bajan el colesterol, ya está, todo está dicho, a comercializarlas y todo el mundo feliz. ¿Será el único efecto de las estatinas? Claro que no. También, elimina de paso la coenzima Q10, (la que se repone en las cremas de día para quitarte las arrugas). La coenzima Q10 es responsable de la respiración celular, proporciona energía, por eso en sus efectos secundarios, las estatinas confiesan los dolores musculares, la fatiga y debilidad.

¿Realmente, es tan sencilla la solución de reponer la Q10? Puedo poner otra pregunta a modo de semi-respuesta: ¿Realmente, no sería más sencillo reconsiderar el problema desde un punto de vista natural, humano?

Consideración filosófica: sufrimos una distorsión de valores: mi cuerpo no se merece mis esfuerzos para mejorar. No me importa comprar un par de pastillitas, porque con una no basta, hay que contrarrestar los efectos secundarios. A mí el dinero no me duele, si puede servir de analgésico y amnésico, mejor. Que conste que en España no se toca la cartera, pero los otros 200 millones de consumidores de estatinas tienen que soltar su dinero para combatir su falso enemigo.

Las pastillas ayudan a bajar el colesterol, pero el colesterol es una grasa super necesaria. Y Lo que sí es importante es que sea de buena calidad.

Y para eso, no hay otro remedio que la alimentación, el plato.

Consideración estratégica: ¿Cómo cambiamos la calidad del colesterol?

Como humanos, estamos programados para comer productos naturales. Tenemos una dieta general, adecuada para todos, pero hay matices; estos matices dependen de tus circunstancias, tus genes y tu entorno.  Cuidar de tu salud no debe ser una cuestión de pastillas, eres un cuerpo-mente-alma. Creer que puedes aplicar un parche a tu cuerpo es un engaño. Todo desequilibrio en tu cuerpo requiere tu atención, tu intención de recuperarte.

La información que puedes encontrar en Internet es muy variada, de lo mejor a lo peor. Desenredar toda esta información, muchas veces envuelta en lenguaje pseudo-científico no es nada fácil.

Como nutriterapeuta, aplico la teoría a tu realidad, y te la concreto. Mi trabajo consiste en hacer de tu plato tu mejor médico. Analizo tu plato, y te propongo cambios paulatinos, que puedas aguantar. Y no sólo miraré tu tasa de colesterol, sino todos los otros detalles que hacen de ti la persona que eres. Contacta conmigo, cuéntame y dale a tu cuerpo la oportunidad de sanarse a través de tu alimentación.

Consejos nutricionales

Cathy Liegeois

www.ecocentro.es

 

ComparteEmail this to someoneTweet about this on TwitterShare on Facebook0Share on Google+0Share on LinkedIn0Pin on Pinterest0