La cosmética certificada engloba a todos aquellos productos de belleza, salud e higiene personal que excluyen de sus composiciones elementos químicos y sintéticos, y que están elaborados a partir de extractos naturales y de origen certificado. Son productos libres de aditivos nocivos para tu organismo y para el medio ambiente. A este tipo de productos también se les conoce como cosmética natural, cosmética ecológica o cosmética natural controlada. El aceite de argán es uno de ellos.

EL ACEITE DE ARGÁN

El árbol del argán es una especie perenne, que alcanza unos 10 m. de altura, con espinas en sus ramas, pequeñas y abundantes hojas y largas y profundas raíces. Su nombre proviene del vocablo serg, que significa “hecho de madera”. Es una especie endémica de Marruecos, donde ocupa unas 800.000 hectáreas.

Los fenicios ya utilizaban el aceite de argán como bálsamo para la piel y para evitar el envejecimiento. Desde entonces y a lo largo de los siglos, han sido muchos los botánicos y científicos que han alabado sus propiedades tanto curativas como estéticas, aunque su mayor fama y estudio llegarían en el siglo XX.

El aceite extraído del argán ha tenido múltiples usos en la tradición bereber, desde cosméticos (que son los que aquí desarrollaremos más extensamente) a alimenticios, sanitarios e incluso como combustible o como protección contra algunos animales, gracias a sus grandes espinas. Por ello, en Marruecos se le conoce como el árbol dador de vida, de bienes, de alimento, de protección y de trabajo.

El fruto del argán se llama almendra o nuez, y se debe tostar ligeramente y luego prensar para obtener su delicioso sabor y aroma. Para que sea de buena calidad, debe provenir de la primera presión en frío y de árboles de cultivo ecológico. En el caso del aceite de argán con fines cosméticos, las nueces se prensan sin tostar para preservar todas sus cualidades, y apenas tiene aroma. Tanto si añadimos el aceite de argán alimentario a nuestra dieta, como si lo utilizamos sobre nuestra piel y cabello en su forma cosmética, estaremos dando a nuestro cuerpo una importante carga de antioxidantes y nos ayudará a controlar el colesterol.

Uso cosmético

Como señalábamos antes, la preocupación por el cuidado de la piel y por retrasar el envejecimiento de ésta ha existido siempre. No podemos evitar el envejecimiento, pero sí retrasarlo gracias a determinados productos, como en este caso, el aceite de argán. Sus propiedades hidratantes y antioxidantes mantienen la piel cuidada, favoreciendo el buen funcionamiento de las glándulas y ayudando a mantener el nivel de colágeno y elasticidad natural de la piel durante más tiempo. Además funciona como protector contra los rayos de sol, el viento y la contaminación, algunos de los factores que aceleran el envejecimiento de la piel.

Detallamos aquí algunos de sus posibles usos:

-Hidratante y protector facial:

Para una perfecta hidratación y cuidado de la piel, se puede utilizar el aceite de argán tras la ducha diaria, aplicándolo sobre todo el cuerpo aún húmedo. En pocos segundos se absorbe y deja la piel tersa, suave y reluciente. Para el cutis, podemos aplicarlo puro o mezclado con unas gotas de agua de rosas o de azahar y de aceite de almendras o de onagra.

Es adecuado su uso para todo tipo de pieles y a cualquier edad.

-Irritaciones:

Por su poder regenerador y calmante, está indicada su aplicación de forma pura sobre eczemas, irritaciones de la piel, quemaduras, arrugas y patas de gallo.

-Labios:

Aplicando un poco de aceite de argán en los labios, conseguiremos evitar los labios cortados y además les daremos un aspecto terso, brillante y hermoso. Puede aplicarse directamente o mezclado con un poco de vaselina.

-Suavizante corporal:

Para una hidratación y cuidado profundos, una vez por semana impregnaremos nuestro cuerpo y cabellos con abundante aceite de argán y lo dejaremos actuar durante unos 15´, a ser posible en una habitación cálida. Retiraremos el aceite tomando un baño, y después tonificaremos el cuerpo con una mezcla de agua de rosas con unas gotas de aceite de argán y de rosa mosqueta.

-Mascarilla facial:

Para la hidratación del cutis, prepararemos una mascarilla con los siguientes ingredientes:

-2 cucharadas soperas de rhassoul (El rhassoul es una arcilla mineral natural utilizada por las mujeres orientales para el cuidado corporal y capilar).

-2 cucharadas soperas de agua de rosas o de azahar

-1 cucharada de aceite de argán puro

Se mezcla bien y se aplica sobre la piel, dejándola actuar durante unos 15 minutos. Se retira con abundante agua tibia o caliente. Con la piel aún húmeda, aplicamos unas gotitas de argán suavemente y dejamos secar.

Esta mascarilla está especialmente indicada para pieles grasas, sobre las que puede aplicarse hasta dos veces por semana. En las pieles secas se puede aplicar cada 10 o 15 días.

-Tratamiento de belleza para las pestañas:

En un frasquito de cristal mezclaremos a partes iguales aceite puro de argán con aceite de ricino, y lo aplicaremos con un cepillito de pestañas, al menos 2 veces a la semana. Esto proporciona una mayor elasticidad, nutrición y brillo a nuestras pestañas. También se puede usar como desmaquillante, mezclado con agua de rosas.

-Hidratación y relax para los pies:

Lo ideal para los pies es preparar un buen aceite de masajes, para aplicarlo antes de irnos a dormir. Mezclaremos el aceite de argán con zumo de limón y unas gotitas de agua de azahar. Masajearemos las plantas con esta mezcla, de forma que combatiremos por una parte el cansancio y la congestión, y por otra parte, las durezas y las grietas.

-Manos:

Al igual que en el resto del cuerpo, el aceite de argán proporciona a nuestras manos la hidratación y el cuidado necesarios, evitando la sequedad y las grietas, y proporcionando un aspecto joven, suave y terso. Se puede aplicar unas dos veces al día, según las necesidades.

-Tratamiento reparador para las uñas:

El aceite de argán también puede ayudarnos si tenemos las uñas débiles y quebradizas, y para reforzar la piel a su alrededor. Puedes mezclar una taza de aceite de argán con el zumo de un limón, y ponerlos al baño maría durante 10 minutos. Cuando se haya enfriado, introducir los dedos dentro de la taza durante 20 minutos, y después secarlos. Podemos guardar la mezcla en un frasquito y pintarnos las uñas de vez en cuando con ella, para reforzar el tratamiento. Se puede repetir esta acción las veces que necesitemos, hasta que notemos las uñas más fuertes y que dejan de aparecer las pielecitas levantadas.

-Complemento para el afeitado:

Antes de afeitarse, pueden aplicarse un poco de aceite de argán para suavizar y facilitar la labor de los instrumentos utilizados. Tras el afeitado, el uso de jabón de argán o la aplicación del aceite puro, les dejarán la piel suave e hidratada.

-Baño de hidratación y relax:

El aceite de argán también es propicio para usarse en esos baños relajantes que tan bien nos sientan. Su presencia aportará la hidratación necesaria, y además potenciará la acción de otros elementos que podamos utilizar. Por ejemplo, podemos preparar un baño con unas gotas de aceite esencial de lavanda, aceite de argán y agua de rosas. Estos tres elementos combinarán sus acciones, proporcionando una gran sensación de bienestar y relajación, mientras cuidamos nuestra piel.

-Reparación y embellecimiento del cabello:

Tanto si tenemos el pelo fino y quebradizo, como si queremos aportarle más brillo, el aceite de argán puede ser una excelente opción. Eso sí, en pelos grasos no es recomendable utilizar este tratamiento más de una vez al mes. Si tienes el pelo seco, puedes usarlo una vez a la semana. Impregna abundantemente todo el cabello con aceite de argán puro, masajeando bien todas las zonas y el cuero cabelludo. Envuelve el pelo con una toalla humedecida con agua muy caliente y mantenla así durante 2 horas. Después lávate el pelo con un buen champú (incluso los hay que incluyen aceite de argán, pero no es necesario).

Por otra parte, si vamos a teñir el pelo con henna, obtendremos unos resultados más brillantes si antes de aplicar la henna la mezclamos con un poco de aceite de argán.

-Bronceado:

El aceite de argán no tiene protección solar, pero ayuda a la protección de la piel durante la exposición a los rayos UVA. Mezclado con la crema protectora adecuada al tono de nuestra piel, evitará el envejecimiento y las manchas de la piel, y la protegerá y suavizará.

Además, hay un truco para conseguir mantener un bronceado radiante y de larga duración. En una botella de cristal, mezclaremos:

-250ml de aceite puro de argán

-1 cucharada de henna natural en polvo

-una pizca de azafrán

-1/2 vaso de zumo natural de limón

Esta mezcla se debe aplicar por todo el cuerpo, después de haber tomado el sol.

 

 

Fuentes:

-Prat, L. y Ramos, J: Aceite de Argán. El oro de Marruecos. Ed. Obelisco

-www.aceitedeargan.net

-Sección de Cosmética Certificada de Ecocentro

 

Clara Pillado Pérez

Área de Comunicación Ecocentro

eco@ecocentro.es

www.ecocentro.es

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