Hace tiempo que en nuestro país algo se mueve al otro lado del espejo. El espejo donde se miran las formas de vida convencionales, socialmente aceptadas. Es un movimiento de personas que individualmente o agrupadas plantean alternativas a un sistema que intenta globalizar las múltiples y diversas formas de vida en una sola manera, en un pensamiento único de vivir para producir/consumir.

Son alternativas a un sistema dolorosamente cuestionado por las continuas guerras que el mismo alimenta como modo de producción de “riqueza” y que sumen en la desesperación y el sufrimientos a millones de seres humanos. Cuestionado por el hambre en el mundo que propicia su avidez de recursos, violentando las necesidades básicas de los países donde se hallan, hipotecando el futuro de poblaciones enteras. Cuestionado por la contaminación de nuestros mares y ríos, nuestros, no de nadie, bienes comunes irrenunciables de toda una serie de reinos y especies que peligran, por falta de agua potable y por unos recursos marinos llenos de la basura de un sistema que oculta patológicamente sus errores.

Un sistema sordo a las señales de peligro de una tierra sobreexplotada, por formas de cultivo agresivas; un sistema que siempre quiere más y más como un demente sin límite, sin medida. Un sistema creado a imagen y semejanza de un poder económico oculto en las manos de unas cuantas multinacionales, que creen que la vida se puede patentar, que el planeta les pertenece, y que el único balance que importa es el de sus cuentas bancarias. Un sistema machista que convierte a la tierra en una entidad que hay que someter y exprimir para satisfacer sus deseos en vez de una madre tierra adorable que alimenta nuestra supervivencia como especie.

sacos-con-el-dinero

Este sistema cancerígeno, que devora como un loco el territorio que lo alimenta, necesita una medicina que le sane su enfermedad, y esa medicina no puede ser otra que la transformación de los individuos que conforman ese sistema.

Así esta sucediendo desde hace años, un número cada vez mayor de personas se salen de este formato y deciden inventarse nuevas formas de vivir donde se recupere el valor real que tiene la vida de un ser humano, sólo se vive una vez, y el tiempo es un tesoro escurridizo, para lo cual hay que soltar muchas de las necesidades creadas por un sistema que hace del engaño su herramienta y recuperar, entre otras esencias, el valor real que tiene la naturaleza, respetándola y cuidándola para que nuestros hijos tengan una herencia real, hecha de agua, tierra y aire, puesto que el dinero no se come.

Muchas son las bandas en las que se mueven estas nuevas formulaciones y muchos son los que están investigando y experimentando en todas las facetas en las que se puede expresar un ser humano.

Nuevas maneras de hacer agricultura, más respetuosas con el medioambiente; uso de energías renovables como el sol o el viento, nuevas formulas de convivencia, movimientos de ecoaldeas, comunidades de todo tipo.

Nuevos sistemas de educación donde el niño es el protagonista de una enseñanza más humana y global, nuevas interpretaciones de las verdades que subyacen a todas las tradiciones, nuevas formulas de sanación para curar mente cuerpo y espíritu.

budita meditando

Nuevas formas de comunicación que ayuden a producir cambios en las que podríamos incluir nuestra propuesta de Ecocentro Tv, y tantas otras gestadas al otro lado del espejo.

Cada una ilumina un aspecto, una faceta de esta joya que es el existir, aporta claves que hemos de ir integrando si queremos volver a sentirnos completos, salvados, etimológicamente: a nuestras anchas, dilatados.

Beatriz Calvo Villoria

 

ComparteEmail this to someoneTweet about this on TwitterShare on Facebook31Share on Google+0Share on LinkedIn5Pin on Pinterest0