Primavera. Crónica de un encuentro en Ecocentro

Hace mucho, mucho tiempo los hombres se reunían alrededor de los acontecimientos cíclicos del Cosmos, de los solsticios y los equinoccios y celebraban la llegada de las hijas del calendario: las cuatro estaciones. Eran celebraciones en las que el hombre cosía  el cielo y la tierra. Cosía el acontecimiento visible con el invisible, cosía, en el caso de la primavera, el primer verde virginal, ese que asoma su bello rostro tras las nieves del invierno, con el hecho intangible de un cosmos en perpetua renovación y alegría que habla de resurrección.

Ecocentro lleva años celebrando la primavera, recuperando esa cultura del encuentro tan propia del mundo rural, que pasados los idus de marzo celebraba la nueva siembra y el reencuentro después de la hibernación, con todo tipo de juegos que aludían a la fertilidad, plantando árboles o llevando flores.

Toda los amigos y colaboradores acudimos a la llamada de Ecocentro para fertilizar nuestra red con nuevas palabras, que nos permitieron saber dónde andan nuestro aliados en esta revolución de lo ecológico con mayúsculas y crear entre todos un sentido de lo colectivo.

Ángel Rojas fundador de Ecocentro bajó de las montañas y simbolizó con su presencia el logo sol que es bandera de este proyecto, acogedor con cada uno de los invitados con sincera curiosidad por cada sector, iba preguntando a Sara la hija de Isaías Muñoz que recoge suavemente el testigo del Granero Integral, si en la juventud también están las dos tendencias, a veces encontradas, de la cultura vegetariana y todo lo que lleva implícito de evitar el sufrimiento al reino animal y la cultura bio o ecológica que aprecia también el consumo biológico de los productos animales.

Iba creando debate o reflexión sobre el crecimiento de la banca ética preguntándole a Ángel Luis Carretero por la trayectoria exponencial de Triodos bank en medio de una crisis de confianza hacia un agente social, los banqueros, que han perdido, en general, el norte de su función de vehicular el ahorro para crear economía real y no especulativa.

Reflexionábamos juntos si los medios de comunicación generalistas manipulan la información conscientemente enfocando sólo en la catástrofe y la desdicha o son víctimas de su propia oscuridad, lo que no les permite iluminar el mundo con las noticias de los proyectos y las personas que están cambiando la realidad a fuerza de sueños realizados, de vocaciones sinceras de transformar por dentro y por fuera el mundo que compartimos con siete generaciones venideras.

Proyectos que son los ecos de un cambio que Ecocentro apoya con su nuevo canal de vídeos EcocentroTv  en el que mes a mes se iluminan los caminos para salir de este laberinto de crisis sistémica, sin olvidar que crisis hace alusión al momento previo ante de una posibilidad de transformación profunda.

Iban pasando los amigos, los colaboradores de toda una vida, Gustavo Bertolotto que conoce a todos y es conocido por todos, pues lleva décadas enseñando a cultivar una ecología de la mente que permita sacar todo el potencial humano que llevamos en el corazón. Feliciana García nos habló de Espacio Humano, una publicación que ha acompañado la emergencia del crecimiento personal en España y que se debate entre el amor a las publicaciones en papel y la modernidad de una tecnología que vive en las nubes de lo digital. Decanos del cambio acudiendo a la fiesta de una primavera, que año tras año, nos anuncia que la posibilidad de transformación yace como semilla en el corazón de cada uno.

Pedro Porta, Gerente de Solgar nos habló de cómo cuando uno escoge en la vida emprender con un sentido del bien común, la vida te premia y te transforma a través de tu trabajo. Expuso como los beneficios propios casan con los beneficios que la naturaleza obtiene por llevar la bandera de lo biológico, de la vida hasta las últimas consecuencias. Fernando Iglesias con la alegría arrolladora que la doctrina budista inocula en el alma nos contó de primaveras en el mundo de los altos ejecutivos, donde el poder si está teñido de altruismo puede transformar sociedades enteras.

Eduardo Laguillo con la sensibilidad de quien lleva la música en el alma nos trasmitió con suave firmeza sobre la transformación que él percibe en la conciencia colectiva, sobre la aceleración exponencial, que por pura supervivencia el alma sedienta de luz tiene de salir proyectada en dirección opuesta a las sombras, que quieren impedir que la era para un nuevo corazón.

Amigos de Ángel, que hablan de silencios fecundos, amigos de Ecocentro, todos reunidos, en un propósito común de cambiarnos para cambiar el mundo, disfrutamos de la buena mesa, sembrada de productos con corazón biológico y sellamos dulcemente la velada con la belleza cantada, la de María Villarroya: una hermosa mujer que escribe versos sobre el alma y la vida de cada día y que interpretó con presencia su primer disco “Silencios Cantados”. Música Nutritiva para el Alma que nos devolvió al sueño de los justos que quieren sembrar bajo sus pies continuas primaveras.

Beatriz Calvo Villoria 

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