KRISHNA. – Escucha mis palabras, ¡oh príncipe! En verdad te digo que quien ejecuta la acción como un deber, sin apetencia por el fruto de la acción, renuncia a la acción al mismo tiempo que la realiza.

Con ello resulta ser mucho más asceta y renunciante que aquel que tan sólo rehúsa ejecutar la acción, porque uno tiene el espíritu de la doctrina, mientras que el otro no ha pasado de la vacía cáscara de la letra.

Sabe que la recta e inteligente acción equivale a renunciar.

Y sabe también que la mejor de las acciones que no renuncia al resultado no es en modo alguno recta acción.

En las primeras etapas del sendero se le enseña al neófito que la recta acción es el medio de alcanzar merecimientos.

Pero cuando éste se ha compenetrado de la doctrina, y ya no apetece el fruto de la recta acción, se deleita en la serena paz de la meditación.

A cada cual se le da según sus necesidades y recibe en relación a su estado de evolución.

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