Qi Gong

 

Forma parte del conjunto de la Medicina Tradicional China, con más de 3.000 años de experiencia y es a la civilización china lo que el yoga a la India. Para Yves Requena, que además de médico y acupuntor es fundador del Instituto Internacional de Qi Gong, «es más que una disciplina energética para la salud y la longevidad: es un arte, una joya, un tesoro de la cultura china».

Nos cuenta que fue creado originalmente para mantenerse en buen estado de salud, y fue adaptado después como herramienta terapéutica de comprobada utilidad en ambos sentidos. «A pesar de que la ciencia aún no ha podido determinar todos los misteriosos beneficios que nos aporta, sus primeros estudios han demostrado claramente que el Qi Gong regula el sistema nervioso central y el resto de los sistemas orgánicos, facilita un funcionamiento armonioso de los órganos y desarrolla una fuerza interior que nos capacita para crear resistencia contra las infecciones y para la acción».

Desde el Instituto que forma y divulga este arte por Europa y América Latina, también en España, su director pedagógico nos sigue contando sus efectos terapéuticos: «En cuanto al sistema nervioso, el Qi Gong, contribuye a regular el equilibrio excitación/inhibición. Ayuda a relajarse y a recuperar el ritmo del sueño a quienes sufren de neurastenias. Con el incremento de la capacidad pulmonar, se aumenta la energía vital: si normalmente efectuamos 17 o 18 respiraciones por minuto, un experto practicante puede reducirlas a 2 o 3 sin llegar a la sofocación.

El Qi Gong influye directamente en la circulación sanguínea y en el corazón y tiene diversos métodos para regular y corregir la presión arterial. Asociados con otras técnicas terapéuticas, estos métodos sirven como tratamiento de la hipertensión y de la arteriosclerosis.

Los ejercicios de Qi Gong tienen también poderosos efectos sobre el aparato digestivo, facilitando los movimientos gastrointestinales y la secreción de jugos gástricos, reforzando, por tanto, el sistema inmunológico. El Qi Gong acelera el metabolismo al estimular la secreción de las glándulas hormonales y nos ayuda en la regulación del peso y en la salud emocional.»

En los últimos años, el Qi Gong ha sido tema de múltiples investigaciones en China, Japón, Australia y Estados Unidos, tanto en hospitales y facultades de medicina como en laboratorios científicos, por lo cual sus aplicaciones terapéuticas son cada vez más precisas. En los libros de Requena se anima a la práctica desde la experiencia de casos reales de sus alumnos que han superado o aliviado profundamente todo tipo de dolencias.

Yoga

Describir lo que es el yoga excede la extensión de este artículo; para profundizar en él se puede recurrir a la lectura de numerosos libros. Elegimos dos, uno escrito desde una mirada más occidental por Mircea Eliade, Yoga, inmortalidad y libertad. Y el otro, escrito por uno de los maestros de yoga más conocidos en Occidente, B. K. S. Yyengar, con una mirada más organicista, como puede ser El árbol del yoga.

Señalaremos de la mano del doctor Timothy Mc Call, editor médico de Yoga Journal, algunos de los beneficios de esta disciplina milenaria que están demostrados científicamente y que puede ayudar a sanar al hombre occidental, el cual, a la vista de la larga lista de enfermedades actuales, perdió el norte de una buena relación consigo mismo y con el cosmos que lo circunda.

Uno de los primeros y más claros beneficios de la práctica del yoga es la flexibilidad general; le sigue una mayor fortaleza en la musculatura, lo cual nos protege de dolencias como la artritis y el dolor de espalda y ayuda a prevenir las caídas en las personas mayores. Está comprobado también que las articulaciones se refuerzan, pues la practica del yoga les impone una gama completa de movimientos; esto puede ayudar a prevenir la artritis degenerativa y a mitigar esa dolencia mediante el «efecto esponja» de las áreas de cartílago que normalmente no son utilizadas.

Los discos vertebrales, absorbedores de trauma entre las vértebras, que se pueden herniar y comprimir los nervios, necesitan movimiento, por lo que el yoga refuerza también la espina dorsal. Mejora la masa ósea, dice este doctor en su artículo sobre 38 beneficios del yoga, e insiste que está muy bien documentado que los ejercicios en los que se realiza carga de peso fortalecen los huesos y previenen e incluso eliminan la osteoporosis. Mejora también la circulación ya que hace que la sangre fluya; más específicamente, los ejercicios de relajación que se aprenden en yoga pueden ayudar a la circulación, especialmente de los pies y de las manos. El yoga transporta más oxígeno a las células, las cuales funcionan con mejores resultados.

La linfa fluye, el corazón se pone a punto. Los estudios han demostrado que la práctica del yoga baja los latidos del corazón en reposo, aumenta su fortaleza e incrementa su potencial de suministro de oxígeno durante el ejercicio, lo cual demuestra que es enormemente beneficioso también cuando se está practicando un deporte.

Desciende la presión arterial y el nivel de cortisol (hormona del estrés). En la Universidad de Wisconsin, Richard Dadivson, doctor en Medicina, descubrió que el córtex prefrontal izquierdo aumentaba su actividad en los practicantes de meditación, hallazgo que se ha relacionado con más altos niveles de felicidad y mejor función del sistema inmunológico. Éstos y muchos otros beneficios han convertido el yoga en una de las disciplinas más utilizadas en Occidente en su aspecto terapéutico.

Otro asunto aparte es que, aunque en Occidente se ha privilegiado el aspecto terapéutico del yoga, la verdadera dimensión de esta práctica milenaria es profundamente espiritual, pues la salud que se obtiene sólo es un medio para fines más trascendentales.

Beatriz Calvo Villoria

ComparteEmail this to someoneTweet about this on TwitterShare on Facebook1Share on Google+0Share on LinkedIn0Pin on Pinterest0