“El lunes fue catastrófico, ahora toda la gente que pasaba por el exterior ha vuelto a querer cruzar por el centro, pero han acrecentado el problema, porque han reducido los carriles.

El mismo tráfico de antes ahora tiene que pasar por una vía que ya no tenía capacidad suficiente y ahora tiene un 33% menos de espacio de circulación”. Así se manifestaba un taxista horas después que el Ayuntamiento de Madrid gobernado en coalición por el PP y Ciudadanos, con la ayuda de Vox decidiesen dar marcha atrás a la iniciativa del anterior gobierno municipal de reducir el tráfico en el centro de Madrid, creando la famosa “almendra”, para aliviar a los ciudadanos del estrés de una congestión continua y no violar las normas acordadas por la UE sobre límites de contaminación de aire y homologación de tipo para automóviles.

Contaminación que se ha saltado con creces los límites de seguridad para que la salud no se quiebre y así lo atestiguan las diez personas que mueren cada día por la mala calidad del aire en una ciudad como Madrid. Sobre todo causada por el intenso tráfico. No podemos dar un solo paso hacia atrás sino diez más para adelante.

El 1 de julio el nuevo Ayto. decidió eliminar las multas por el acceso a Madrid Central, que era el elemento disuasorio más contundente para lograr una transición a ciudades más humanizadas, donde el coche no sea el tirano que impone su polución y trepidante velocidad a un medioambiente urbano saturado de plomo, tóxicos varios y ruido infernal.

Era el primer paso con el que nuevo gobierno estrenaba su falta de sensibilidad a los problemas medioambientales y que daban en aras de desmantelar una iniciativa que intentaba cumplir con la legislación europea de emisiones y con el sentido común de que nos estamos envenenando con un parque móvil obsoleto e insostenible.

La respuesta ciudadana no se hizo esperar, salieron a la calle en manifestación multitudinaria miles de personas y las principales asociaciones medioambientales acudieron a los tribunales para defender esta iniciativa controvertida y valiente hacia medios urbanos más sostenibles, pues está en juego la salud de la gente, de los animales, principalmente pájaros, con los que compartimos hábitat y que están desapareciendo a velocidades espeluznantes. Indicador biológico de una debacle en ciernes.

Y la justicia ha escuchado y ha paralizado cautelarmente la moratoria de las multas, que volverán a imponerse como el único sistema con el que el ciudadano medio es capaz de controlar sus necesidades individuales frente a las del colectivo en el que está inserto.

No podemos dar pasos atrás, el calentamiento del planeta es un hecho probado, las olas de calor son cada vez más largas, más frecuentes y más intensas.

Los compromisos como el de París, no pueden seguir quedando arrinconados por los intereses económicos cortoplacistas que siguen ignorando que el dinero ni se come ni se respira.

La automoción es un gran emisor de CO2 y NO2 y le ha llegado el turno. Los políticos no pueden cambiar a capricho, como vendetta política, lo que es un Bien Común inalienable, hemos de movilizarnos ya que nos va la salud en ello, principal recurso que tenemos para vivir una vida buena.

La Plataforma en Defensa de Madrid Central continuará luchando hasta que el Ayuntamiento “garantice que no rebajará ni eliminará las medidas de Madrid Central”. Tú puedes formar parte de ella.

Beatriz Calvo Villoria.
Directora de Ecocentro TV

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