Ante todo lo que acontece en tu vida, en la de los demás y en el mundo, ¿vives sumido en la dinámica de la conformidad / disconformidad?; ¿reaccionas automáticamente, sin darte ni siquiera cuenta, con el acuerdo o el desacuerdo, mental y emocional?; ¿caminas por la vida con la balanza en la mano, poniendo en un platillo aquello con lo que estás conforme y te produce bien-estar y en el otro aquello con lo que estás disconforme y te genera mal-estar?

La Consciencia despeja tu visión para que te percates de que actuar así representa una grave anormalidad. Es una división falaz, porque la vida es una; y en su seno y fluir, todo, sin excepción, tiene su sentido profundo. Estás abducido por esa dinámica por tu identificación con el pequeño yo, que tiene una muy limitada capacidad para entender y comprender la vida. Y el aferramiento a él es lo que ha instaurado en ti el hábito de dirigir tus pensamientos, emociones, palabras y acciones a favor de aquello con lo que el pequeño yo está de acuerdo; y en contra de aquello con lo que está en desacuerdo. Pero tú eres mucho más que el pequeño yo. Y, desde ahí, la Vida es una y no puede ser dividida.

¡Tira la balanza! Y saca de tu vida el enorme trabajo y esfuerzo que has asumido inconscientemente de ser magistrado-juez de la Vida. El cultivo de la Presencia en cada instante del día, de lo que realmente eres, es lo que diluirá de manera natural la idea de estar conforme o disconforme con la vida –personal y social- y sus avatares y circunstancias. Esto precisa mucha atención y mantenernos en el aquí-ahora.

Y que la llama de la Compasión vibre con fuerza, para que la observación objetiva, sin dualismos, no te convierta en un ser frío e indolente, absorto en ti mismo e indiferentes al sufrimiento que afecta a los que están a tu alrededor. Deja atrás los juicios y expande el discernimiento, la ternura, la empatía y el Amor.

Autor: Emilio Carrillo

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Texto recuperado de: http://emiliocarrillobenito.blogspot.com