La Dra. Pilar Muñoz Calero, a la que ya entrevistamos en nuestro programa Hilo de Ariadna, volvió a la vida el día que el Dr. Reas, uno de los mayores expertos en medicina ambiental le recibió casi muerta en su clínica de Estados Unidos y con una batería de distintos abordajes médicos recuperó las células envenenadas de su maltrecho cuerpo.

Antes de que alguien le abriera la puerta de la cordura médica y entendiese, por fin, lo que le estaba pasando a su cuerpo lo perdió todo en el camino de una enfermedad que nadie sabía diagnosticar en España, la sensibilidad química múltiple.

Acusada por su propios familiares, amigos y psiquiatra, que no podían entender lo que le pasaba, de estar desarrollando algún  problemas mental que le hacía desarrollar una extraña fobia a los perfumes y olores químicos  en general, lo cual le volvía  insociable, incapaz de convivir con su gente, con su mundo. Deambuló de consulta en consulta buscando una explicación que nunca llegaba mientras todo su cuerpo iba perdiendo la vida.

No era capaz de convivir con una lista de tóxicos que cada vez crece más, a la par que crecen nuevos productos de consumo, artificiales y artificiosos, tóxicos que a pequeñas dosis y combinados entre sí acaban tarde o temprano siendo letales. Productos cosméticos, de limpieza, cotidianos, que crean falsas necesidades y llevan a una asepsia que es en sí una patología social generalizada, una de las más graves que ha tenido que enfrentar el planeta tierra.

La enfermedad de la desconexión con nuestra naturaleza, orgánica, biológica que es absolutamente incompatible con las terribles interacciones que los tóxicos van produciendo, y que desconocemos su alcance, cuando mezclamos en nuestro pobre cuerpo, cada día, cremas suavizantes perfumadas con el champú de turno, sumado a la mascarilla facial, la colonia repleta de componentes derivados del petróleo y nos embadurnamos de todo tipo de ungüentos ufanos de oler a siglo XXI, de oler, perdónenme decirlo, a muerte, pues es la muerte de lo natural,  de negar el proceso de la vida, las benditas arrugas de una vida vivida, de un enfocarse en la vanidad de un cuerpo que no se embellece desde fuera sino desde dentro.

Es la loca historia de la ignorancia que va produciendo daños en el organismos, al principio imperceptibles, pero que no tolera ese cóctel explosivo de sustancias que han salido al mercado, a nuestras vidas, sin haber demostrado su inocuidad, vulnerando cualquier principio de precaución. Una irresponsabilidad que clama al cielo. Es la muerte de nuestros sistemas inmunitarios que no soportan tanta presión; dosis muy pequeñas que van mermando nuestras capacidades neurológicas, digestivas, respiratorias.

Los enfermos de sensibilidad química múltiple son los canarios de la mina, esos cantarines dorados que morían en las minas cuando el fatal grisú empezaba a irradiar su fatal desenlace. Incapaces de adaptarse al veneno, su nivel de tolerancia era cero, su pureza cantarina no era compatible morían en la jaula y los mineros sabían que era el momento de salir corriendo.

La Dra. Pilar Muñoz Calero es uno de esos canarios que estuvo a punto de morir en la jaula de una vida artificial envenenada de humos, de perfumes para salir renacida de una experiencia de muerte que la hizo conectar con lo más profundo que había latiendo en su cuerpo: la Vida con mayúsculas, que la desplegó sus maravillas antes sus ojos asombrado,s en una experiencia que bien podría llamarse con todas sus letras de mística, pues los secretos de los colores, de la luz, de los distintos planos que interaccionan creando a un hombre aparecían como fulgurantes comprensiones en su alma casi desposeída ya de cuerpo.

Pero su voz de canario, su voz de alarma sobrevivió y la recondujo a intentar salvar muchas vidas desde su Fundación Alborada y convertirse en uno de los referentes  en medicina ambiental de nuestro país, y la dosis de vida que recibió de su resurrección le ha hecho multiplicar sus proyectos, todos cosidos con la misma línea argumental: despertar, dar la voz de alarma de que nos estamos envenenando lentamente, que los canarios han empezado a enfermar y a morir.

Su último proyecto tiene todas las cartas para convertirse en un fenómeno mediático, pues ha unido su historia, su fuerza, su experiencia con Ulula Film y el director director Rafa Russo para contar en un documental estremecedor la vida cotidiana, la tragedia familiar, social y económica que supone para los afectados encontrarse con que el siglo XXI con sus organoclorados pesticidas, fungicidas, plaguicidas, herbicidas, hidrocarburos, piretrinas…. no es compatible con la vida y que su bajo de nivel de tolerancia es la voz que clama en el desierto, es la fortaleza de lo vivo, de lo natural gritando desesperadamente que no podemos seguir por ahí, mientras aumentan las fibromialgias, las fatigas crónicas, las alergias de todo tipo, cada vez a edades más tempranas.

Snowflake se estrenó el jueves, 30 de junio, se estrenó en Cines Princesa (Madrid) con una excelente acogida por lo que el documental volverá a proyectarse en un nuevo pase en septiembre.

Según la Dra. Pilar Muñoz-Calero: “Era el momento de hacer algo impactante, algo que marcara un punto de inflexión en la percepción que la sociedad tiene de los enfermos de Sensibilidad Química. Teníamos que explicar al mundo que esta enfermedad no es una más, porque casi siempre implica rechazo y aislamiento para quienes la sufren. Ni la sociedad ni las autoridades pueden continuar ignorando las consecuencias que ciertos productos químicos tienen sobre la salud. También es necesario que desde la medicina se aborde este problema, que ya afecta a entre un 5 y un 15% de la población en países industrializados.”

La Sensibilidad Química es una enfermedad que cualquiera puede desarrollar por exposición a productos químicos que están presentes en insecticidas, desodorantes, limpiadores, geles de ducha, perfumes, alimentos y una larguísima lista que se asemeja mucho a una lista de la compra habitual. La carga tóxica del individuo va aumentando y con el tiempo puede aparecer la enfermedad en forma de dolores constantes, problemas respiratorios, cansancio extremo, trastornos neuroconductuales, convulsiones… Todo ello obliga al paciente a cambiar radicalmente sus hábitos y evitar todos esos productos para recuperarse y poder llevar una vida lo más cercana posible a la normalidad.

La película se emitirá este otoño en televisión, en versión original español-inglés con subtítulos en ambos idiomas. Queremos agradecer desde Ecocentro la importante labor de la Fundación de alertar con todos los recursos posibles de esta amenaza silenciosa.

Beatriz Calvo Villoria

ComparteEmail this to someoneTweet about this on TwitterShare on Facebook119Share on Google+2Share on LinkedIn0Pin on Pinterest0