Vivir desde la consciencia y participar de la semilla de un nuevo paradigma debe tener, entre otros efectos, una plasmación muy concreta en nuestra dieta y nuestra vida: el paso hacia una alimentación ética basada en el no daño a los seres sintientes, que hoy día llamamos vegetarianismo y veganismo y que conlleva una filosofía de agradecimiento hacia la naturaleza y el reino vegetal. Esta es una de las mayores aportaciones que podemos hacer, desde el amor, a la vida y al planeta. De hecho, pocos cambios pueden medirse de una manera tan clara y contundente. Implementar nuevos hábitos alimenticios y dejar de consumir cadáveres de animales es una revolución que hace girar nuestra vida hacia la compasión universal, especialmente en una sociedad distópica donde la indiferencia hacia el dolor y explotación de más de 100.000 millones de seres sintientes, que actualmente nacen y mueren en condiciones atroces  o son cazados o maltratados por diversión, es la mayor agonía e impiedad de este mundo.

Al mismo tiempo, las personas que han iniciado el camino hacia la alimentación ética, experimentan cambios radicales en la mejora de su salud en general, tanto a nivel físico como emocional, derivando en una mayor conexión con su cuerpo y capacidad de autogestión y preservación de la salud.

Leonardo Da Vinci, antes citado, amante de la naturaleza y promotor del estilo de vida vegetariano, desde muy joven, tuvo la visión de un futuro utópico en la que la explotación, abuso y matanza de los animales serían considerados como actos de barbarie y salvajismo, afirmando en una de sus más conocidas reflexiones: “Llegará un día en que el asesinato de un animal será considerado como el asesinato de un ser humano”. Leonardo y los más grandes pensadores y científicos de todos los tiempos, como Pitágoras, Platón, Newton, Tesla, Edison y muchos otros, percibieron con claridad la necesidad de evolucionar hacia una dieta y estilo de vida basados en el no daño a los seres sintientes de otras especies y en el profundo respeto  y agradecimiento hacia el reino vegetal que nos brinda una inmensa variedad de alimentos. En este sentido, Eintstein declaró con rotundidad lo siguiente: “Nuestra tarea debe ser ampliar nuestro círculo de compasión para así incluir a todas las criaturas vivientes y a la naturaleza entera en su conjunto”.

Emilio Carrillo.

Texto recuperado del libro: Consciencia y Sociedad Distópica  (páginas 350-351) (Adaliz Ediciones; Sevilla, 2020) (ISBN: 978-84-949682-5-9).

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