En esta entrada hablaremos de las nuevas palabras con las que Ecocentro quiere vestirse de nuevos sentidos, más acordes con las necesidades actuales de nuestra sociedad. Una nueva frase para acompañar a nuestro logo, el sol.

Las palabras están unidas a su significado como el alma al cuerpo; hay un poder en la palabra como un rayo que desde el mundo de las ideas baja a la tierra  a fecundar. Y nosotros hemos querido volver a  fecundarnos con tres ideas que viajan envueltas en tres palabras: una es tan antigua como el propio mundo, sin ella nada existiría: Vida. Otra: saludable, deriva de salud, del latín salus salutis que también significa salvación, lo que nos abre a significados aún no demasiado explorados. Y la tercera más moderna: sostenible, es el rayo que debe refrenar a una sociedad que se ha desviado pensando que los límites no existen. Vida saludable y sostenible, tres palabras, tres vehículos para la expresión de tres realidades concretas sobre las que gravita nuestro proyecto vital.

Vida: para los antiguos era como una teofanía y un camino hacia el más allá. “… y la vida era la luz de los hombres/ y esta luz resplandece en las tinieblas”. San Juan. Es el Sat del atman. La vida es una oportunidad única en la noche de lo manifestado, una puerta vibrante que nos permite cruzar hacia la eternidad dorada y abandonar el círculo infinito del samsara. Vivir sin la plenitud consciente de este regalo es darle la espalda a la puerta y condenarse a no realizar el verdadero Yo soy. La plenitud de la vida no se limita a un asunto de autorrealización, sino a una decisión de vivirla desde y hacia un sentido. “Apostar”, como diría B. Pascal, confiar y morir en la seguridad de que hay un “algo” que al mismo tiempo que nos precede, nos sobrepasa. Gravitamos sobre la orbita del regalo más preciado que existe en todo el Universo.

Salud-able cuya acepción de salvación incluye el significado original de “superar una dificultad”, y se aplica tanto a dificultades naturales (salvarse de un incendio) como a las sobrenaturales (la salvación de los peligros que la vida presente supone para la vida del alma: elegir la ilusión en vez de la Realidad). Vida saludable, vida que salva aquí y allá, aquí mediante una vida plena, rica y satisfactoria de moderación y equilibrio. Allá por los adornos de belleza con los que estas actitudes engalanan al alma virtuosa, lo que la permite atravesar la puerta hacia la Tierra Pura. En sanscrito, sano: svastha es estar arraigado en sí mismo. Un hombre arraigado en el centro de su Corazón -que es el órgano que le conecta con la Conciencia Una- es un hombre que irradia alegría,  entusiasmo (movimiento hacia Dios) y la jugosidad propia de la vida sana. Una vida saludable es una vida alineada con el Cosmos y con su esencia.

Y como el Charaka Samhita sostiene  que “la única que cura y dispensa la salud es la Naturaleza” fecundamos nuestro propósito con una última palabra: sostenible, pues no hay vida ni salud, ni desarrollo económico ni  desarrollo social posible sin el sostén de la naturaleza, un sustento que es un tesoro del que no somos dueños sino guardianes responsables para todas las generaciones futuras. Un sostenible que pone límites a la codicia irracional de recursos del actual sistema económico, que le pone la rienda al progreso desenfrenado que viola las leyes de Gaia contaminando a diestro y siniestro desde la sopa celular a la sopa cósmica. Un sostenible que habla de vida en armonía con la naturaleza y eso sólo es posible si aprendemos a conocerla y amarla como otra teofanía sagrada en cuyo seno debemos volver a instalarnos. De aquí para abajo celebramos con vosotros todos los sentidos posibles de Vida saludable y sostenible.

Beatriz Calvo Villoria

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