El 1 de marzo emitiremos de nuevo EcocentroTV, en el que tendremos la posibilidad y el privilegio de escuchar al Lama Rinchen Gyaltsen en nuestro programa Hilo de Ariadna. Este venerable Lama inundó nuestro plató, que es el restaurante de Ecocentro, cuando está dormido en la mañana, con la presencia de una humildad que permitía al linaje que lleva enhebrado en su alma estar presente de una manera muy evidente.

Su voz queda y suave iba desgranando la sabiduría del Primer Maestro de todos los Budistas: el Buddha revivía su voto de ayudar a todos los seres a través de sus palabras; la presencia de Su Santidad SakyaTrizin, que visitará España en mayo, también estaba en sus explicaciones, en su mirada compasiva y ecuánime y el restaurante de Ecocentro volvió a convertirse en un plató volante en el que viajar a la galaxia de la sabiduría, que está suspendida en un lugar profundo de cada uno de nosotros.

Con esta editorial quería agradecer a la Dirección de Ecocentro su apuesta por esta televisión humilde en medios, pero grande en visión, con una programación atrevida que muestra sin ambajes las paredes del laberinto de sufrimiento en el que está el mundo actual y dibuja escaleras de todos los colores para salir por el único lugar posible: por arriba, elevando nuestros pensamientos, nuestra conducta, nuestra palabra.

Una programación que crea realidades, como la que creo este Lama profundo, sereno y humilde que aceptó nuestra invitación de dialogar sobre la medicina de la aflicción, que consume a tanta gente maravillosa -en su prístina naturaleza-, pero que ignorantes de su tesoro mendigan a la experiencia cambiante, pura impermanencia, que les colme su vacío.

Después del Lama Rais Fundación nos conmovió el alma, creo que una cuasi lágrima le rodó a la presentadora cuando nos hablaba de la inmensa tristeza de los hombres y mujeres de piel de cartón, esos que duermen a diario en las calles de nuestras hostiles ciudades, las que perdieron el corazón en su monstruosa enormidad incapaces de tejer redes de solidaridad ante el sufrimiento de aquellos, que un día, en su dificultad para afrontar este valle de lágrimas sucumbieron a la desesperación y perdieron el tejido del amor cayendo en la oscura noche de la invisibilidad.

Con esta entrevista quisimos devolver la mirada a los más pobres y no incomodarnos por su férreo espejo de la desventura posible que, cualquier día, puede visitarnos.

Manos Unidas continúo tejiendo esta televisión slow y low, que con recursos mínimos hace que Josep Bedmar a la cámara se reinvente en cada rodaje, subiéndose a las sillas, saltando al suelo de nuevo, en un silencio imposible, para coger la otra cámara, captando luces, momentos de presencia mientras María José nos relataba las causas del hambre y nos hablaba de la semilla de conciencia que entre todos hemos de aprender a plantar en el corazón endurecido de una vida, que va demasiado rápido para poder pararse y pasar por el corazón lo realmente necesario, lo que sí ha de ser vivido en una vida: Amor, amor de alegría y agradecimiento, amor de compasión, amor justo que redime las sombras de los que sufren, amor a raudales para inundar las calles oscurecidas de sonrisas y del contento sereno de quien se sabe está sentado encima de un montón de oro: su propio corazón iluminado.

Y rematamos la jornada llena de nuevos amigos, pues los afines tendemos a vincularnos en nuestras acciones y corazones, con la propuesta de educar a nuestros hijos bajo la mirada atenta de la Naturaleza, en el aula libre del cielo y de la tierra, entre charcos, árboles y piedras. Bosque Escuela una iniciativa pedagógica amadrinada por la Fundación Félix Rodríguez d el aFuente.

Gracias Ecocentro por permitir esta televisión artesana, por difundir un mensaje de cambio y transformación desde la raíz, la conciencia humana.

Beatriz Calvo Villoria. Directora de EcocentroTV

Fotos Raquel Otero

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