Usamos la ropa para abrigarnos, taparnos y expresarnos. Pero la ropa también ha sido a través de la historia potenciadora de grandes cambios sociales. Hoy estamos frente a la oportunidad de crear un enorme impacto positivo a través de cómo decidimos vestirnos.

La industria de la moda hoy

Estamos acostumbrados a tener una gran oferta de ropa a precios muy asequibles pero el precio marcado no refleja lo que de verdad cuesta.

Una camiseta sencilla de algodón ha consumido para llegar hasta la tienda 2750 litros de agua, entre el cultivo de ese algodón y los lavados durante el proceso de fabricación. También ha sido necesario usar muchos productos químicos: pesticidas para evitar las plagas en los monocultivos de algodón, cloros para blanquear el tejido, tintes químicos que en una buena parte dejan residuos permanentes en ríos, mares y en la salud de los trabajadores de las fábricas, y un largo etcétera.

Además, en el proceso de cada prenda se consume energía eléctrica y petróleo para su producción y su traslado de los países productores a los consumidores, lo que se traduce en emisiones de CO2.

Y por último, y no menos importante, la producción masiva de ropa requiere energía humana de agricultores y personas que intervienen en la confección y manufactura. Generalmente, estas personas son mujeres y niños que no perciben salarios que cubran sus necesidades, ni trabajan en condiciones de seguridad e higiene dignas.

Según estadísticas de Reino Unido, una camiseta se usa una media de 10 veces e irá a un vertedero en el que pertenecerá varios siglos.

Nosotros pagamos 5€ por la camiseta pero el verdadero precio lo pagan otros y algunos de esos otros todavía no están aquí, son nuestros hijos y nuestros nietos que recibirán las deudas del presente como herencia. De verdad, ¿podemos permitirnos la camiseta?

La moda y la evolución de la sociedad

La moda ha sido protagonista de grandes cambios sociales. Por ejemplo, el movimiento feminista de principios del siglo pasado fue acompañado de un empoderamiento a través del atuendo. Las mujeres quisieron dejar de ser objetos pasivos para convertirse en sujetos activos y protagonistas en la vida pública. Para ello, comenzaron a vestir como los hombres, con pantalones y camisas en busca de la libertad de movimiento necesaria. Coco Chanel fue pionera, con sus diseños en los que adaptaba el estilo masculino al cuerpo y estilo femenino.

El gran reto que enfrenta hoy la moda es el ecológico. Tenemos la oportunidad de frenar el desarrollo de una industria que contamina casi igual que la del petróleo, que está entre las cinco más contaminantes del planeta y que genera grandes dividendos al tiempo que esquilma recursos humanos y naturales.

Existen alternativas

Paralelamente a estos despropósitos despunta con fuerza el movimiento de moda sostenible o slow fashion y se abre paso proponiendo una alternativa de ropa con intenciones y valores tras de sí. Prendas de calidad creadas para que duren, atemporales, funcionales, fabricadas en países cercanos con certificados que aseguran los derechos laborales de las personas que las fabrican (con sellos que garantizan que los tejidos son libres de tóxicos o que la materia prima es orgánica), diseñadas para ser bonitas y funcionales pero también para ser de fácil reciclaje después de su uso. Estos son los criterios que siguen muchas marcas emergentes junto con los valores del consumo responsable basados en que es mejor poco y bueno, que se puede y debe reutilizar, reciclar, reinventar, vender, regalar, comprar de segunda mano o intercambiar para alargar la vida a esa prenda que tan cara nos sale a nivel de recursos humanos y ecológicos.

(Foto: Marcela Castro, publicada en Gansos Salvajes Magazine) Todo ropa sostenible.

Yo quiero ser pare de la solución ¿por dónde empiezo? 

Está en nuestra mano cambiar la forma en la que nos vestimos, para ello es necesario una toma de conciencia y un cambio de hábitos. Somos ya muchas personas las que lo estamos haciendo y, si tu quieres comenzar, podemos ayudarte. Desde Gansos Salvajes  hemos entrevistado a 13 expertas en moda y sostenibilidad que ya están haciendo este cambio y pueden darte indicaciones y aportar ideas.

Es una acción gratuita diseñada para promover la sostenibilidad en el vestir y ayudarte a traspasar los mitos relacionados con que vestir sostenible es caro o que no todo el mundo puede encontrar su estilo.

Se llama el reto armario sostenible y nuestra intención es que ahorres tiempo y dinero gracias al conocimiento de quien ya ha pasado por ahí. Te enviaremos 13 entrevistas en video, una cada día y un ebook recopilatorio con el paso a paso para hacer el cambio fácilmente. Si quieres participar sólo tienes que apuntarte aquí.

Laura Martínez Hortal. www.gansossalvajes.com

 

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