Dicen los sabios de todas las tradiciones que estamos en un fin de ciclo que se caracteriza por una confusión generalizada, por una densificación de la conciencia que apenas puede distinguir entre lo que le acerca a la felicidad, que todo ser busca, y lo que le aleja de ella.

Dicen también, que el Cielo para compensar tanta dificultad manda destellos de claridad en medio de esta brumosa oscuridad, que permiten al buscador sincero girarse hacia la luz y buscar una salida a este laberinto cósmico de sombras en el que nos encontramos.

La barca luminosa del Taoísmo

Entre esos destellos, que el Cielo envía en busca de los náufragos de esta civilización materialista, se encuentra el desembarco de la sabiduría oriental en las orillas resecas de Occidente ofreciendo bálsamos para el cuerpo, la mente y el espíritu. Una de esas sabidurías profundas es el taoísmo que se remonta a la antigüedad inmemorial y cuyas raíces se hunden en el chamanismo más antiguo donde “hombres integrales” entendían el lenguaje profundo de la naturaleza y eran capaces de entablar comunicación con todos los reinos terrestres y  celestiales, convirtiéndose en verdaderos puentes entre el Cielo y la Tierra.

Junto a este espíritu religioso, en el sentido de religar lo que se ha separado y unirlo de nuevo, desembarca también una de las medicinas más antiguas de la humanidad, la Medicina Tradicional China cuyos principios fundamentales están basados en el estudio de los cinco elementos naturales y sus correspondencias con el ser humano, y en el yin y el yang, dos conceptos dialécticos que representan la dualidad del universo y todo cuanto hay en él; dos fuerzas aparentemente opuestas pero complementarias que definen el grado de equilibrio de todas las cosas.

Estos principios y fuerzas construyen un sistema de cinco elementos extraordinariamente coherente que como dice Yves Requena, médico occidental y uno de los especialistas mundiales  en medicina china, “funciona de una forma tan justa y tan precisa que suscita entusiasmo y convicción en la mayoría de los que lo conocen”. Por eso esta medicina es cada vez más universal.

Como toda medicina tradicional, se ocupa del individuo de forma integral, como un ser único e indisociable, procurando su bienestar físico, psíquico y espiritual. Es una medicina que pone el acento en la prevención y que entiende la salud no sólo como la ausencia de síntomas sino también como la presencia de un estado vital y dinámico de bienestar físico.

Con esta cartografía médica tan completa los chinos aprendieron a vivir en armonía con lo que les rodeaba, a escuchar sus propios ritmos interiores y a cultivar la alegría de vivir. Dice Yves Requena que la medicina china es como una animal mítico de varios tentáculos, múltiples disciplinas independientes y a la vez complementarias que proceden de la misma concepción ancestral del hombre y de la naturaleza en la que vive”.

Qi Gong

El Qi Gong, o Chi Kung, como más se le conoce en nuestro país y que es a la civilización china lo que el yoga a la India. Como dice  Yves Requena, que además de médico y acupuntor es fundador del Instituto Internacional de Qi Gonges más que una disciplina energética para la salud y la longevidad: es un arte, una joya, un tesoro de la cultura china”.

Qi Gong consta de dos palabras Qi, que significa soplo, aire, hálito y por extensión energía y Gong que significa disciplina, trabajo, entrenamiento. Podríamos resumir que es un método físico que trabaja con los tres tesoros del ser humano: El Ying que es la esencia vital, la fuerza vital y la energía sexual que se puede multiplicar y transformar en Qi, que es la energía que circula sin parar por toda la red de transmisión energética formada por los meridianos y que con esta práctica se puede transformar en Shen que es la consciencia y todas sus facultades(presencia, atención, concentración, memoria) y que como dice Yves Requena gracias a este trabajo “se vuelve más alerta, despierta, amplia y espaciosa, lo que nos permite  cultivar la sabiduría de la Conciencia Universal, cuya esencia es el vacío absoluto”.

Existen dos tipos de Qi gong, el estilo interno y el externo, ambos utilizan posturas estáticas, en movimiento y sentadas e integran en una sola unidad la postura, la respiración y la concentración. Como dice Ángel, profesor de esta disciplina, “muchos son los beneficios cuando nuestra atención está totalmente en la práctica, cuando nuestra respiración es suave y amplia y cuando nuestra mente se une con el espíritu”. Donde va la mente va el Qi y donde va el Qi surge la salud y la longevidad.

Esta práctica milenaria tuvo un desarrollo tanto en el campo de la espiritualidad, para refinar la energía de los monjes y ayudarles a realizar la alquimia que transforma al hombre en un ser nuevo y armónico, como en el campo de la medicina china, de la que forma parte junto a la acupuntura, el tui na y la farmacopea. En esta ocasión nos centraremos en el aspecto más terapéutico por considerar que ante de acometer mayores alturas el hombre debe de estar suficientemente enraizado en la tierra.

Medicina energética para la enfermedad del hombre moderno

Occidente está desconectado de su naturaleza profunda y desconectado de la naturaleza que le circunda; la contaminación crítica que afecta a todos los elementos preciosos de este planeta, no son sino el reflejo de la contaminación física y psíquica que sufrimos de forma cada vez más alarmante los seres humanos: cáncer, fibromialgias, alergias, fatigas crónicas, depresión, locura aumentan simétricamente a nuestra desconexión con lo natural…

La verdadera ecología comienza en el corazón pacificado del hombre que acepta su lugar como guardián y custodio de la tierra, y esa paz sólo se logra reintegrando los elementos dispersos de su ser, cuerpo, alma y espíritu, en una única unidad.

La eficacia y sencillez del Qi Gong para conectar esas partes en conflicto e integrarlas en un movimiento integro y consciente está haciendo que en algunos países europeos, donde lleva años desarrollándose, como Francia, se plantee como una profesión de futuro para ayudar a nuestra sociedad enferma a sanar y a restablecer su salud, y de hecho, su seguridad social cubre las sesiones de estos nuevos profesionales de la salud.

Son muchos los que están haciendo porque esta semilla de futuro germine, pero uno de los protagonistas incuestionables es el Doctor Yves Requena que lleva más de 30 años enseñando por todo el mundo esta “gimnasia de la felicidad” como a veces le gusta llamarla. “¡Es como ducharse por dentro! Adquieres un fondo permanente de alegría física. Te sientes luminoso, ligero, oxigenado, burbujeante. Y te mantienes sereno, calmado. Los ejercicios Qi gong ayudan a cultivar energía (hablo de cantidad) y hacerla circular por el cuerpo para sanarlo. Y también refinarla (hablo de calidad): refinar la energía vital es refinar la conciencia, para expandirla”.

Experiencias de transformación

Son muchos los testimonios de personas a las que esta práctica les ha cambiado la vida. Personas como Viviana, actualmente profesora de esta disciplina, que llegó a sus puertas con la enfermedad de Bermier(una atrofia de la mucosa del estómago que impide la asimilación del hierro produciendo una anemia terrible) y que gracias a la ayuda del Qi Gong de la escuela consiguió solucionar. Nos cuenta de “la alegría inmensa de saber que la energía está ahí, que está a nuestra disposición, que es inagotable, el beneficio, los niveles a los que podemos acceder con ese trabajo, y también descubrir que si dejamos la práctica perdemos lo que hemos encontrado y la alegría de saber que si vuelves a practicar vuelves a encontrarla.”

Para ella el Qi Gong es una escuela de vida de la que se enamoró y que al experimentar el inmenso beneficio que le aportaba decidió trasmitirlo especializándose en una de las formas que se enseña en España, el Zhineng Qigong, “el cultivo de la energía inteligente”

Personas como Álvaro, marino, “mi llegada a esta maravillosa disciplina fue por la vía del dolor físico y de la búsqueda interior. Hace casi dos años mi vida se paro en seco, unas dolencias muy fuertes de cabeza y un bloqueo muscular de la zona de los hombros y del cuello me hicieron desembarcarme de todos los proyectos en los que estaba.

El Qi Gong me ha hecho ser más consciente de mi cuerpo y de la energía que lo mueve, de lo que es estar en equilibrio y armonía o no estarlo. Mis dolores de cabeza han descendido muchísimo e intento no llegar a los límites de hacerme daño. Siento que es muy aconsejable en estos tiempos con tantísimos estímulos exteriores que nos alejan de nuestro centro y por tanto de nuestro equilibrio. Una disciplina lenta y potente que nos ayuda a encontrar el canino de vuelta a casa”.

O personas como Celia a las que este arte reconectó totalmente consigo misma. “No hay plazos de entrega, no hay prisas, no necesito ordenadores, ni reloj, ni coche… soy yo, mi cuerpo, mi mente, el aquí y el ahora. Cuando practico, es como cuando camino por la montaña, soy naturaleza…, un elemento más integrado en el paisaje que interactúa con todo lo que me rodea. El Qi Gong me ha permitido retomar, de manera consciente, el vínculo y la conexión con la verdadera existencia, dentro de una sociedad que cada vez nos aleja más de nuestro origen”.

Beneficios terapéuticos

El Qi Gong fue creado originalmente para mantenerse en buen estado de salud, y fue adaptado después como herramienta terapéutica con comprobada utilidad en ambos sentidos.

A pesar de que la ciencia aún no ha podido determinar todos los misteriosos beneficios que nos aporta, sus primeros estudios (cada vez hay más publicaciones médicas internacionales) han demostrado claramente que el Qi Gong regula el sistema nervioso central y el resto de los sistemas orgánicos, facilita un funcionamiento armonioso de los órganos y desarrolla una fuerza interior que capacita tanto para crear resistencia contra las infecciones como para la acción.

A los que sufren de neurastenias, les ayuda a relajarse y a recuperar el ritmo de sueño. Con el incremento de la capacidad pulmonar, se aumenta la energía vital: si normalmente efectuamos entre 17/18 respiraciones por minuto, un experto practicante puede reducirlas a 2 o 3 sin llegar a la sofocación.

El Qi Gong influye también directamente en la circulación sanguínea y en el corazón y existen diversos métodos para regular y corregir la presión arterial. Asociados con otras técnicas terapéuticas, estos métodos sirven como tratamiento de la hipertensión y de la arteriosclerosis.

Los ejercicios de Qi Gong tienen también mucho efecto sobre el aparato digestivo y refuerza a su vez el sistema inmunológico. El Qi Gong acelera el metabolismo al estimular la secreción de las glándulas hormonales y también nos ayuda en la regulación del peso y en la salud emocional.

Celia, actualmente profesora de Qi Gong, nos cuenta que los beneficios terapéuticos que ha podido constatar en sus clases, a nivel general son: “mejor capacidad respiratoria, más equilibrio y coordinación, mejora de la atención y la memoria, mejor calidad del sueño, mayor movilidad de las articulaciones, así como algo más de flexibilidad; disminución del dolor en casos de artritis y artrosis.

Son muchos los casos que tras una revisión médica, y constatar una mejora, el facultativo les ha recomendado que, sobre todo, no dejen de practicar “lo que estén haciendo”; “Qi Gong”, –responde la paciente (la alumna/practicante). Aún siendo escépticos en muchos casos y no saber bien que es el Qi Gong, la evidencia les induce a recomendarles que sigan practicando”.

Para Ángel profesor de yoga “cada vez va quedando más que claro que mover los brazos y el tronco en la postura  “El águila despliega sus alas” es mucho más que un movimiento corporal, que detrás de eso se busca una equilibramiento de nuestro listón de estrés. “Que mirar derecha e izquierda” puede suponer un reequilibrio del sistema genital, que el “Fénix abre las alas” pretende despertar nuestro centro superior, y que nos demos cuenta de que nuestra existencia sea menos materialista”.

Alumnos que descubren el pequeño milagro cotidiano del automasaje “Cuando termino mi trabajo en el hospital no dudo en hacerme el masaje, es como poder encontrarme a mí después de haber estado 8 horas atendiendo a otras personas. Me ayuda a desconectar de todo, es como darme una ducha y quedarme más liberada de la tensión y exigencia de los enfermos. Después de masajear mi cabeza. Desaparece la tensión casi de forma inmediata”.

O alumnos aquejados por el miedo y que con la práctica de los sonidos terapéuticos, comentan que al pronunciar el sonido en medio del campo o del bosque es como si su cuerpo aumentara de volumen y  sintiesen como si su cuerpo pesara mucho más y eso les diese más seguridad.

La Gimnasia de la Felicidad

El Qi Gong es un medio para alcanzar el fin que uno se proponga nos dice Jean Luc Riehnm, Coordinador en España del Instituto Internacional, el es un ejemplo de la poesía hecha movimiento y de un camino de transformación personal labrado por la práctica continua.

Dice Yves en uno de sus libros ¿qué anhelo más íntimo y más profundo podemos tener que el de ser felices y de gozar de buena salud? Este es uno de los fines que esta joya del imperio celeste puede aportar, pero como dice el Doctor para llegar a saborear este tesoro hay que aceptar las reglas del juego, meterse de lleno en la práctica y comprobar por uno mismo los resultados.

Otro fin sería llegar a las altas cotas del Hombre Verdadero que menciona el taoísmo, para lo que habría seguir la escala que las verdaderas tradiciones postulan: purificar primero el cuerpo para poder purificar a continuación la mente, punto esencial para la transformación alquímica y que según los sabios consiste en dejar de venerar la mente y abandonar el propio ego, habitar en el vacío en el que uno se convierte en un espejo que refleja todo sin la menor distorsión o desfiguración.

Amar la nada y huir del yo. Volver al Origen, al Vacío Absoluto, a la naturaleza última de todos los fenómenos, incluida la conciencia: Regresar al Tao, regresar a casa.

Beatriz Calvo Villoria

 

ComparteEmail this to someoneTweet about this on TwitterShare on Facebook86Share on Google+0Share on LinkedIn0Pin on Pinterest0