Al contrario de lo que muchos puedan pensar, el vegetarianismo no es una corriente novedosa, surgida en las últimas décadas. Vegetarianos ha habido siempre, y aunque los motivos puedan haber cambiado y evolucionado, el espíritu y las bases de los primeros vegetarianos aún siguen vigentes. Existe por así decirlo una historia del vegetarianismo.

En civilizaciones como la hindú o la china, se practica el vegetarianismo desde que se tiene memoria. En Occidente, el caso quizás más representativo sea el de Hipócrates, padre de la medicina, que consideraba no tomar ningún tipo de carne, un método muy importante para gozar de buena salud. El vegetarianismo se encuentra también en la base de las religiones más antiguas, como es el caso de la egipcia, cuyos sacerdotes no consumían ningún tipo de carne, ni siquiera huevos.

A lo largo de la historia, muchos personajes célebres, provenientes de diversos campos de la cultura, la ciencia, o la religión, han sido vegetarianos. Como ejemplos citaremos a Darwin, Jacques Cousteau, Albert Einstein, Mark Twain, Steve Jobs, Paul McCartney, la Madre Teresa de Calcuta y Ghandi, aunque hay muchos más. También personajes famosos de las antiguas Roma y Grecia practicaban el vegetarianismo. Pitágoras y Porfirio aseguraban que alimentarse de carne contaminaba y embrutecía el alma humana; Platón y Séneca condenaban la matanza de criaturas inocentes y Sócrates aconsejaba la alimentación vegetariana porque permite hacer un uso más inteligente de los recursos agrícolas.

Uno de los motivos históricos que han llevado a las personas a ser vegetarianas es la pertenencia a una religión que abogue por dietas sin carne. Muchas de ellas siguen existiendo en la actualidad. Algunos ejemplos son el brahmanismo, el budismo, el jainismo, el zoroastrismo y los adventistas del Séptimo Día. También se da el vegetarianismo en algunos grupos hinduistas y católicos.

A partir del Renacimiento, encontramos dos figuras clave en la historia que sirven como precedente al vegetarianismo: el polifacético Leonardo da Vinci, que desde pequeño se negaba a comer carne; y Miguel de Cervantes, el gran literato español, que aseguraba que “la alimentación de un hombre superior debe ser a base de frutos y raíces comestibles”.

En el siglo XIX, con Europa envuelta en las revoluciones industriales, surgen en los países centroeuropeos numerosas corrientes que pretendían recuperar “lo natural” y volver a integrarse en la naturaleza. Louis Kuhne, Sebastian Kneipp o Vicent Priessnitz fueron algunos de los primeros naturistas, y aunque algunos no eran vegetarianos estrictos, sí suponen un eslabón importante para el impulso de esta corriente.

Hasta ese momento, los motivos fundamentales para ser vegetariano eran fundamentalmente morales y metafísicos. Es a mediados del siglo XIX cuando empieza a ligarse el vegetarianismo a la salud, sin duda gracias al interés por las ciencias de la época. Surgen los primeros libros dedicados al tema y los primeros profesionales que experimentan con terapias alternativas basadas en la alimentación sana y natural. A partir de entonces, el proceso de expansión y normalización del vegetarianismo ha sido imparable.

En 1847, nacía en Gran Bretaña la primera asociación vegetariana, a la que seguiría, 3 años después, la Asociación Vegetariana Americana. En 1893 se realizó en Chicago, el primer congreso internacional, con el objetivo de unir a las asociaciones surgidas en todo el mundo. El deterioro del planeta, cada vez más evidente, la mala publicidad del colesterol y las grasas saturadas y el gran número de estudios sobre alimentación, sumados a los argumentos éticos y metafísicos, han propiciado que durante el último siglo, el número de concienciados vegetarianos haya aumentado exponencialmente.

En cuanto a nuestro país, las primeras sociedades vegetarianas nacieron a principios del siglo XX, pero su desarrollo se vio frenado con la Guerra Civil y en los primeros años de dictadura, que prohibió el naturismo. A partir de los años 50 fueron surgiendo nuevos grupos y asociaciones, que verían su culminación en 1981, con la fundación de la Asociación Vida Sana, creada para el fomento de la cultura y el desarrollo biológicos, y que desde entonces no ha cesado en su actividad. Uno de los principales hitos de esta asociación es crear la feria de BioCultura, que se celebra en varias ciudades españolas. Reúne cada año a numerosos profesionales del sector para dar a conocer productos y alimentos biológicos.

12 de Mayo del 2010

Clara Pillado Pérez
Área de Comunicación Ecocentro

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