Sobre el viejo paradigma

¿Cuál es su interpretación de la presente crisis? ¿Considera ligada la crisis económica a otras crisis ecológicas y sociales relacionadas con el propio modelo ideológico que orienta el metabolismo de la sociedad industrial?

Por supuesto, todo está interrelacionado. Sabemos que vivimos una crisis de valores. El actual modelo económico nos hace ser individualistas y rechazar nuestra parte más humana, nos hace llevar una vida que no es buena para nosotros, ni para las personas que nos rodean, ni para el planeta. Todo esto nos está llevando a un colapso en términos económicos, ecológicos y, lo más grave, muchas personas no encuentran sentido a sus vidas, no viven sus vidas, se dedican a sobrevivir.

¿Con China convirtiéndose en la segunda potencia mundial, India con miles de millones buscando los estánderes de la felicidad medida por el bienestar material propio de occidente crees que podemos permitirnos ser optimistas ante una globalización del consumo y la especulación financiera? ¿Hay transformación externa posible sin un cambio interior de las sociedades que sostienen y defienden un modelo que nos está llevando a la debacle ecológica y social?

Los que saben cómo funciona un ecosistema, saben que cuando una de las  especies de ese ecosistema experimenta una super-población unida a un comportamiento anormal que genera una sobrecarga sobre otras especies animales y vegetales, pueden darse tres escenarios. a) la propia especie se auto-aniquila y auto-regula b) la especie acaba con los recursos que la sostienen y, de nuevo, sufre, muchos especímenes mueren y se vuelve a regular su número c) aparece una enfermedad que, una vez más, auto-regula a la especie. Si analizamos la especie humana con esta mirada cualquiera de los tres escenarios nos llevaría a pensar que o nos auto-aniquilaremos o auto-regularemos de manera violenta. El planeta, nuestro ecosistema, seguirá aquí con o sin nosotros.

Yo intento mantener una visión mucho más positiva ya que creo que la especie humana es especial. En algún momento reaccionaremos, nos daremos cuenta de nuestra situación y encontraremos una cuarta vía. Un cuarto camino que pasa por modificar nuestro comportamiento como especie y la manera en la que nos relacionamos con nuestros iguales, las otras especies y, en definitiva, el ecosistema que habitamos.

Para el profesor José Manuel NaredoEl metabolismo de la sociedad industrial, tal y como ha venido funcionado, responde a un modelo diferente del de la biosfera y su desarrollo a gran escala se muestra que resulta inviable a largo plazo. ¿Son incompatibles sociedad industrial y biosfera?

Son compatibles siempre que la sociedad industrial anteponga a las personas y al planeta a la mera eficiencia productiva. Keneth Boulding ya nos dijo que “quien crea en un crecimiento infinito en un planeta finito es bien un loco o un economista”.  Siguiendo esta cita, los procesos industriales deben eco-diseñarse de modo que sean eficientes no solo en cuanto a productividad (en términos coste tiempo/dinero por unidad producida) sino en cuanto a eficiencia medioambiental. Para ello, modelos como la Economía Azul – que sugiere imitar a los procesos de la naturaleza en el diseño de procesos industriales – o la economía circular contribuyen a que un proceso industrial pueda ser respetuoso con la naturaleza.

Hacia un nuevo paradigma económico

¿Hay alguna diferencia sustancial entre las etiquetas que describen la necesidad de inventarnos una nueva economía. Economía, azul, del bien común, social, solidaria,  de la felicidad. ¿Cuál sería lo que las unifica en medio de su diversidad?

Todas tienen como objetivo poner la economía al servicio de las personas y/o el planeta. Economía azul, circular o verde se centran más en el planeta y, por su parte, la Economía del bien común, la social y solidaria, las empresas B, las empresas sociales o la economía de la felicidad se orientan más hacia las personas. Unas se complementan a las otras en cuanto a propuestas específicas, métodos y soluciones para alcanzar estos objetivos.

El poner la economía al servicio de las personas y el planeta, supone un cambio de 180º respecto al actual modelo en el que las personas y el planeta somos denominados “recursos humanos” y “recursos naturales” al servicio de la maximización de capital.

¿En las grandes cúpulas del poder mundial hay alguien que se tome en serio la obligación que como humanidad tenemos de transformar el modelo de desarrollo económico?

Christiana Figueres, ex-secretaria general de Naciones Unidas para la Convención de Cambio Climático dijo en febrero 2015, “Esta es la primera vez en la historia de la humanidad que estamos creando nosotros mismos la tarea de, intencionadamente, y en un plazo de tiempo determinado, cambiar el modelo de desarrollo económico”. En Septiembre 2016 postuló para secretaria general de las Naciones Unidas pero se eligió a otra persona más vinculada con el status quo. Pero por suerte, tenemos más “Christianas Figueres” en diversas instituciones que también empiezan a despertar y ver que la clave para alcanzar los grandes objetivos que afrontamos como humanidad está en la transformación del actual modelo económico.

¿Hasta qué punto es consciente el mundo empresarial español de la situación crítica que supone el cambio climático? ¿Cuáles son los retos más acuciantes?

Estoy convencido que la mayoría de las personas vinculadas al mundo empresarial español son conscientes de esta situación. La gran dificultad aparece en el día a día. Si eres una pequeña empresa, el 99% de tu tiempo se centra en el sobrevivir en ese día a día y apenas queda tiempo para reflexionar sobre cómo, desde mi actividad empresarial, puedo contribuir al reto del cambio climático. En el caso de las grandes empresas la presión no viene tanto a causa de ese día a día. Tienen personal y recursos suficientes para hacer ese análisis, actuar consecuentemente y, de ese modo, minimizar su impacto negativo sobre la naturaleza e incluso generar un impacto positivo. Su problema es que el actual modelo las obliga a priorizar la maximización de beneficios sobre lo que, por desgracia, los economistas tradicionales siguen denominando “externalidades”, que somos tanto las personas como la naturaleza. En las grandes empresas se crean pequeños departamentos medioambientales o de RSC pero están totalmente desalineados de la estrategia y objetivos que se orientan a esa maximización de capital.

Háblanos de Nesi Forum, cuál es su principal objetivo y quién va  venir a remover conciencias y desde que ángulos?

Personalmente no pretendo que NESI sea un lugar para remover conciencias. Ese camino es un camino personal que cada persona debe recorrer. NESI será un foro participativo con el objetivo de juntar a trabajar a todas las personas, empresas y otras organizaciones que ya están trabajando por transformar la economía e identificar qué más podemos hacer juntas que por separado no estamos haciendo. Por supuesto, estoy convencido que toda persona que venga a NESI saldrá de esos cuatro días con una energía muy especial y motivada para la acción positiva. También quiero remarcar que NESI está abierto a cualquier persona u organización. Invito a todas aquellas que aún no conocen las nuevas economías o no ven clara la necesidad de cambio de modelo a acercarse a NESI y dialogar de igual a igual en todas las sesiones participativas. Solo sumando fuerzas podremos encontrar nuevas ideas y soluciones para afrontar los retos comunes.

¿Hablas de un fin, un método y una premisa para construir este nuevo ecosistema de lo económico?

Sí. El actual modelo económico los tiene muy bien definidos. El objetivo es maximizar el capital, el método es competir y la premisa es el crecimiento. Se piensa que sin crecimiento económico, en términos de incremento de la generación de capital, el modelo quebraría.

Por su parte, la nueva economía presenta como objetivo el mejorar la vida de las personas, el método es la colaboración y la premisa es conservar nuestro hogar, el planeta.

Si escuchas a tu corazón y a tu cabeza…. ¿cuál tiene más sentido?

Tenéis cuatro ejes temáticos: En el primero preguntáis ¿Cuáles son las acciones clave (políticas, proyectos, etc.) que podríamos emprender para remodelar la banca y las finanzas para el bien común? La desconfianza hacia el sistema financiero es altísima, ¿cómo podemos confiar que no es un lavado de cara para seguir invirtiendo en el Ibex y sus productos de destrucción del tejido social?

Las soluciones ya existen. En NESI escucharemos a personas de la Alianza Global de Banca con Valores, que agrupa a cuarenta bancos éticos en los cinco continentes, en España tenemos a Triodos. No nos quejemos de la banca en los bares y, a continuación, paguemos la ronda con la tarjeta de un banco de los denominados “too big to fail” (demasiado grandes para caer).

También debatiremos sobre nuevos modelos de financiación colaborativa como el crowdfunding, el match-funding – mezcla de crowdfunding privado y público – o el equity-funding – como un crowdfunding pero pasando a ser accionista de la empresa. Está claro que estos modelos van a más ya que la banca tradicional no apoya a aquellos emprendedores con menos recursos.

En el eje 2 habláis de remodelar las organizaciones habláis de desarrollo sostenible, cito de nuevo a Naredo que considera como el gran biólogo Margalef la contradicción in terminis al subrayar la irracionalidad que comporta a la luz de las ciencias de la naturaleza. Términos como este, dice sirven para contentar a desarrollistas y conservacionistas, pero  su objetivo es ayudarnos a convivir con el deterioro ecológico en curso mediante campañas de imagen verde, no reconvertir el metabolismo de la sociedad industrial hacia un futuro menos ecológicamente degradante o, si se quiere, más sostenible.

Comparto este pensamiento. Es por ello por lo que siempre insisto en la importancia del lenguaje y de crear una nueva narrativa común. El concepto desarrollo sostenible está prostituido. Se asimila desarrollo a crecimiento económico. De hecho, en los aplaudidos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) nos “han colado” el “crecimiento sostenible” como objetivo al mismo nivel que erradicar la pobreza o eliminar las desigualdades. Esto es un error imperdonable y no veo que nadie lo diga. Incluso si eres un economista tradicional y crees (porque esto es una “creencia” ya que la evidencia empírica nos demuestra que la hipótesis es errónea) que el crecimiento económico sostenible sirve para alcanzar los otros grandes objetivos, este no deja de ser un medio, nunca un objetivo.

Como ves la propia formulación errónea, o quizá engañosa, de los ODS nos llevan a pensar que, por este camino, no los alcanzaremos al igual que no se alcanzaron los objetivos de desarrollo del milenio, que eran similares.

Mi visión es que “desarrollo” debería ser desarrollo humano en su sentido más amplio. Por supuesto, ser capaces de satisfacer las necesidades básicas de todas las personas – alimento, vivienda, salud – pero también incluir la parte más humana, la necesidad de amar y ser amados, la necesidad de tener relaciones sanas con todas las personas – ya sea en el entorno familiar, laboral o con las desconocidas – la necesidad de sentir que somos seres maravillosos y que podemos contribuir a la felicidad de aquellos que nos rodean.

Si somos capaces de interiorizar esta visión de la palabra “desarrollo” en la economía, entonces la sosteniblidad medioambiental y social estarán garantizadas per sé. La reformulación del modelo económico hará que aquellas empresas que funcionan bajo este paradigma sean recompensadas por consumidores y el sistema – regulación, fiscalidad, compra pública, etc. – y también sean, de este modo, las empresas más rentables en cuanto a la parte puramente económica y financiera.

En el eje 3 habláis de equilibrar la globalización y localización. Realmente es compatible, o los comportamientos omnívoros de las grades Estados y de los grupos de poderes que actualmente los manejan con lobbys en los centros donde se deciden las leyes aprovecharan esa globalización para extender la captura de los cada vez más escasos recursos, no sería más equilibrado localizar y decrecer, un destino más austero para todos?

Tenemos  que superar el pensamiento dual, es decir, el pensar que global es mejor que local o local mejor que global. Vivimos en un único planeta y todo lo que hacemos afecta al planeta, al resto de personas que lo habitan e incluso a las que lo habitarán en el futuro. Este hecho hace que cada uno de nuestros actos, en función de que sea positivo o negativo,  genere una cadena que, igualmente, será  positiva o negativa. Ejemplos. Si tiramos una bolsa de plástico al mar, el efecto negativo se multiplicará, contaminará el agua, esta contaminará a los peces y plantas que lo habitan, etc. Si plantamos un árbol, este generará aire limpio y y también contribuirá a la reforestación de el área donde fue plantado.

Del mismo modo, si hacemos daño a una persona es muy probable que esa persona haga daño a alguien debido a ese dolor. Si ayudamos o sonreímos a alguien, es muy probable que se genere una cadena de apoyo o sonrisas. Dicho esto, nuestra capacidad máxima de actuación está en el nivel local y, desde ahí, nuestros actos podrán escalar a nivel global. Yo creo firmemente en lo que llamo “globalización de la localización”. Esto significa maximizar nuestra autosuficiencia en lo local en cuanto, entre otros, a generación de alimentos, energía, vivienda o conocimiento de valor. Para algunas cosas podremos ser 100% locales y para otras no. Otro ejemplo, si queremos generar nuestra propia energía limpia mediante energía solar, para los paneles solares necesitaremos silicio y este proviene de unas pocas minas en Chile y Bolivia.

Volviendo a los grande lobbyes y centros de poder. Este es uno de los grandes retos, la descentralizción del poder. La “globalización de la localización” es una herramienta que contribuirá a ello pero, para que sea efectiva, debemos aplicarla no solo en pequeñas ecoaldeas sino en grandes ciudades, regiones e incluso a nivel país.

De este modo, mediante un proceso desde abajo hacia arriba podremos ir descentralizando el poder. Eso sí, creo que también debemos actuar en esos centros de poder. Personalmente estoy muy interesado en abrir el diálogo con gobiernos, lobbies empresariales y organismos internacionales. Si somos capaces de conectar con las personas, paso a paso, sé que podremos también catalizar el cambio transformando los procesos “top-down” (de arriba hacia abajo) y, de este modo, avanzar en los dos sentidos.

Terminamos con el eje 4: y te hago las mismas preguntas que vais a realizar en el foro:

¿Cómo podemos llevar los Nuevos Modelos de Economía (NEM) al sistema educativo?

¿Cómo formar a ciudadanos, organizaciones y políticos en la nueva economía?

¿Cuál es el papel de los medios de comunicación y las redes sociales en la construcción de una nueva economía más sostenible, justa, colaborativa y centrada en las personas?

Las respuestas espero las encontremos colaborativamente en NESI (sonrisa). El modelo educativo actual está alineado con el modelo económico y los objetivos ya descritos. De este modo, el modelo educativo fabrica “recursos humanos”.Es por ello por lo que los padres, con todo su amor pero de manera equivocada, dicen “estudia esto que luego te ganarás mejor la vida”.

Y ese hijo o hija quizá acabe ganando mucho dinero, por ejemplo, trabajando en una de las grandes consultoras. Pero no se gana la vida, la pierde…, trabajará 50-60 horas a la semana en un ambiente competitivo y hostil, cometerá actos que su moral le dice son erróneos y no tendrá tiempo para sus hijos, para sus amigos, para caminar por el campo o para su espiritualidad. ¿Es esto ganarse la vida o perderla?

Existen modelos educativos alternativos que nos demuestran que podemos educar a la persona para ser lo que ella quiera ser y ofrecer a los demás sus dones especiales. Las escuelas Waldorf o las Monteserini, la metodología de trabajo en grupo del movimiento Scout o sistemas de educación pública como los aplicados en Finlandia o Singapur nos demuestran que otra educación es posible.

En cuanto a los medios de comunicación, las nuevas innovaciones disruptivas como blockchain los transformarán del mismo modo que Internet los ha transformado en el último par de décadas. El papel del periodista que trabaja en los medios tradicionales se aleja mucho del periodista independiente que las personas con verdadera vocación periodística anhelan ser. Esto hace que también estén apareciendo nuevos medios más horizontales, descentralizaddos o cooperativistas que devuelven al periodista la libertad de investigar e informar con independencia.

La dimensión espiritual de la economía

¿Está preparada la civilización actual para asumir la sabiduría de las culturas primordiales: yo soy tu. Sabiduría que se alcanzaba gracias a un marco cultural de virtudes compartidas,  a un marco de verdades que daban sentido a unas prácticas sociales que unificaban y hacia que en algunas no existiese ni siquiera el pronombre tu ni yo, sino solo nosotros?

Lo que nos hace humanos es esa capacidad de transcendernos a nosotras mismas como personas. La capacidad de sentirnos parte de una comunidad no solo local sino global e incluso universal, incluyendo a aquellos que aún no han nacido. Sino, ¿por qué habríamos de preocuparnos por el cambio climático y la destrucción del planeta? Lo que ocurre es que en la sociedad actual se premia el individualismo y nos educan con el miedo “al otro”. Se nos adiestra para competir.

El mensaje de “Yo soy Tú” que recojo en mi libro es un mensaje que llevamos en nuestro corazón, se puede esconder, se puede no escuchar, pero siempre estará ahí. En la medida que cada persona escuche a su corazón, irá descubriendo que solo buscando la felicidad de aquellas personas que te rodean podrás encontrar tu felicidad.

En el espíritu de muchas personas está el deseo de que esta nueva etapa de la humanidad sea una Era marcada por el amor y el sentimiento de unidad. Si cada vez que te encuentres junto a otra persona piensas y sientes Yo Soy Tú”, ese deseo se hará realidad. Diego Isabel

Cómo pueden participar los ciudadanos en apoyar la nueva economía, se habla de convertirnos en prosumidores es eso posible en un mundo tan condicionado por la publicidad y el poder de las grandes corporaciones que marcan el mercado ¿Son conscientes los consumidores de su responsabilidad a la hora de reorientar el mercado hacia productos ambientalmente correctos?

Muchas personas están reaccionando frente al modelo y buscando alternativas colaborativas, participando en cooperativas de consumo y produciendo sus propios productos, como los denominados “makers”. El mercado laboral está cambiando, está desapareciendo las dualidades empleador-empleado o entre quien ofrece un producto y quien lo consume. Todas estas tendencias son positivas y las veremos crecer en los próximos años.

Como dice el sabio José Esquinas, “debemos utilizar el carro de la compra como un carro de combate”, favoreciendo aquellos productos alineados con valores y combatiendo aquellos que perjudican a las personas y el planeta.

¿Se divorció la economía de la ecología en un algún momento de la historia o nunca la tuvo en cuenta?

La economía nació como una rama de la filosofía. El propio Adam Smith era un filósofo moral y, aunque se equivocó en su teoría como demuestra la historia, su intención era buena. El problema surgió cuando se crea el concepto de “economista” y las facultades de “económicas” y deciden la economía del estudio de la metafísica y la ecología. Economía y ecología tienen como raíz común “oikos” que es el hogar en que vivimos, ya sea una ciudad, país o el planeta.

El significado etimológico de economía es “las reglas y leyes que administran el hogar” y el de ecología “el estudio del hogar”. ¿Como podemos administrar nuestro hogar si no lo estudiamos primero? Yo siempre digo que no debería haber un economista que no fuera experto en ecología.

Conceptos como desarrollo sostenible, o incluso la RSC, puede quedarse vacíos y formar parte de simples estrategias de adecuación a un mercado de consumidores más exigentes en estos valores; ¿cómo fiscalizar la coherencia y evitar la paradoja de que algunas grandes empresas inviertan en campañas medioambientales o hagan donaciones a ONG´s para que preserven el entorno y, por otro lado, en su diaria actividad productiva sigan maltratando el ecosistema?

¿Veremos algún día en la contabilidad de las empresas índices de valor distintos al puramente monetario?

Ya lo estamos viendo, de hecho se ha conseguido una Directiva Europea sobre Informes No financieros que obliga a las empresas de más de 500 personas empleadas a reportar sobre su impacto social y ambiental. También hay muchas empresas que desarrollan el Balance del Bien Común de la Economía del Bien Común y otras metodologías. El reto es simplificar estos métodos para que sean sencillos para las PYMES, comunicar los resultados de manera entendible para los consumidores y evitar el “green-washing” tan típico en algunas grandes compañías. Por ejemplo, este mes escuhamos la noticia de que las 16 marcas de coches analizadas en España emiten más emisiones que las permitidas. Todas ellas hacen sus informes de RSC…. esto tiene que darnos mucho que pensar.

Beatriz Calvo Villoria

neweconomyforum.org/es/

 

 

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