LAS TEORÍAS DEL CONTAGIO

Serie: Humanidad en Transición.

Por el equipo de Ecocentro

Lunes 13-04-20

En estos momentos  en que estamos asistiendo a una pandemia y se nombra a menudo la palabra contagio o cómo evitar los contagios, se hace imprescindible rescatar información al respecto de las dos teorías que hace ya más de 100 años se enfrentaron en el campo de la investigación médica y microbiológica.

Una es bastante conocida pues es la que se ha sustentado como cierta durante todo este tiempo. Es la que alimenta la medicina llamada alopática que es la medicina que impera y se practica en el mundo occidental.  Considera, en este aspecto que hemos mencionado, que los virus y bacterias son la causa de provocar todas las enfermedades infecciosas. Como añadido, promueve también la idea del contagio. Una persona está infectada tiene el virus y se lo traspasa a otra que, supuestamente no lo tiene e inevitablemente esta última enferma. Como consecuencia de esto, el siguiente paso es elaborar unas pautas y protocolos para evitar contagiarme o que otra persona me contagie. Aplicar medicamentos químicos y vacunas. Esta medicina se ha erigido, hasta ahora, como la única verdadera e incuestionable.

En este punto indicaremos que no queremos  ponernos en contra de esta medicina, sino indicar  sencillamente que no compartimos esta creencia o teoría pero la respetamos. Ponerse en contra de algo para defender otra cosa no nos parece adecuado ni necesario pues, entramos en la misma actitud egoica, equivocada, más si sabemos que cuando algo se ataca, se refuerza. La respetamos en el sentido de que consideramos que puede haber una pluralidad de teorías y que cada persona puede optar por la que le parezca más adecuada. Lo que no compartimos es que esa sea la única y verdadera pues además, los valores sobre los que se apoya nos parecen cuestionables.

Es una medicina que suprime la responsabilidad del paciente sobre  su salud. Lo deja por tanto sin apenas recursos. Casi nada depende de él. Las enfermedades vienen de algo externo, a veces aleatorio o casual, en este caso un virus, y la curación también viene por algo externo. No se nombra  ni se tiene en cuenta ese asombroso sistema de inteligencia biológica del que disponemos desde nuestra concepción. Las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros son las que verdaderamente curan las enfermedades. Lo demás son apoyos. Considera solo un aspecto, el físico dejando fuera otros aspectos del ser humano que es más complejo y holístico. Los medios que utiliza para curar son principalmente los de la química:  fármacos y medicamentos  que están llenos de contradicciones y contra indicaciones que generan más enfermedades por una parte y más dinero por otra. Hay  muchos intereses económicos en torno a las vacunas y mucho sufrimiento entorno a los experimentos que se realizan para conseguirlas tanto en animales como en los seres humanos. Parece que es la figura del médico o profesional la que cura o enferma al paciente. Hasta se puede llegar a pensar que mi vida  depende de la ciencia y la medicina y autorizo consciente o inconscientemente a que se experimente con ella. El problema viene de fuera y la solución, por tanto, también.

Este aspecto es una constante en nuestra sociedad, no solo en el campo de la medicina y, consideramos que no es verdadero. La salud personal o colectiva es responsabilidad de cada uno de nosotros. Mantener nuestro terreno, campo (cuerpo) limpio en todos los aspectos es una misión personal y a la vez social. Porque como se señala en algunos de los textos recopilados, (que citaremos más abajo) los virus y bacterias ya se encuentran en los seres vivos y se activan no por agentes externos sino porque nuestro campo es un terreno confortable para ello pues, por el estilo de vida que llevamos, los alimentos que ingerimos, el aire que respiramos las relaciones que establecemos con nosotros mismos y con los demás quizá no lo tenemos suficientemente «limpio», sano refiriéndonos  no solo al nivel físico sino también mental y emocional.

Lo que queremos recalcar es que hay otras formas de ver y ejercer la medicina, y otra  teoría al respecto del contagio. Teoría que no ha surgido ahora, sino que  ya fue promovida e investigada por médicos contemporáneos a Pasteur, (doctor en química y padre de esa teoría de la medicina del contagio).

Uno de ellos fue Antoine  Bechamp que presentó una idea opuesta, la llamada teoría celular, donde dice básicamente que las enfermedades son las que vuelven patógenos a los microbios. Que estos no solo llevan mucho tiempo con nosotros y  que no son malignos sino beneficiosos. Que esa microbiota  es la primera barrera a agentes dañinos, ayuda a la digestión, participa en la degradación de toxinas y contribuye a la maduración del sistema inmunitario. Que forman parte de todos los organismos humanos y  que por tanto nadie puede contagiar a nadie, en el sentido en que entiende la medicina alopática. Se puede permanecer cerca de personas enfermas y no enfermar (incluso sin protección) si el virus no encuentra un espacio idóneo para vivir en nuestro organismo.  

Después de él hubo muchos otros pero fueron silenciados. En nuestros días por supuesto que también  hay muchas personas, médicos  que apoyan esta teoría y basan su medicina en otros principios que, a nuestro parecer, apoyan más el verdadero sentido de la salud, viéndola en un ámbito más holístico. Los que compartimos  a continuación son solo algunos de ellos. Esperamos que ayuden a plantear preguntas y dudas o a resolverlas. Sabemos que para  personas que  las  escuchan por primera vez pueden  chocar mucho pues son opuestas a las creencias actuales imperantes, pero considerábamos necesario  posicionarlas en el lugar que les corresponde.

Por eso, nuestra recomendación para mantener la salud durante esta cuarentena es simple. Descansar, dormir, beber líquidos, sobre todo agua, cuidar la alimentación y llevar una vida tranquila, sencilla, (como ya indicamos en la editorial sobre LA SALUD).  Podemos seguir manteniendo las medidas de  prevención que se están proponiendo: higiene personal, lavarnos las manos, distancia de seguridad, usar mascarillas y guantes etc… No estamos incitando a que no se realicen, sino que se lleven a cabo sin la carga nerviosa de la paranoia o la preocupación.  Esas medidas pueden ayudar pero sin perder de vista que no son las que, verdaderamente, van a evitar  que enferme o no. El tema principal no está en que en mi sistema (cuerpo) se presente o no el virus, sino cómo está el terreno para que el virus no tenga interés en alimentarse en él. Cuidarme, poner más atención en mi estilo de vida y,  tomar las medidas de precaución antes citadas, puede ayudarnos a que, si nuestro terreno aun no está suficientemente preparado, no aloje a algún invitado inesperado.

Lo más importante a este respecto es no tener miedo, pues es una emoción que enferma, nos hace inmunodeprimidos. Por eso, en momentos críticos, cuando recibimos una noticia  o vivimos un acontecimiento traumático sin solución inmediata nuestra capacidad interna de curación se ve afectada, somos más vulnerables y podemos enfermar más fácilmente. En momentos como este lo que se propaga y contagia son los traumas emocionales que son fuerzas energéticas que viajan y con las que de alguna manera u otra resonamos porque ejercen sobre nuestro organismo mucha presión. A ello contribuyen los medios de comunicación, expertos en proyectar imágenes y noticias catastróficas regodeándose continuamente en esas emociones, utilizando un lenguaje bélico, combativo, agresivo: lucha, esfuerzo, sacrificio, primera línea, dejándose la piel, guerra, el enemigo… Todo eso no nutre, desenergiza. Son esas emociones las que causan y generan el caos, lo potencian y no al revés.  De ahí la importancia de mantenerse serenos y confiados para  que permitamos que nuestro organismo, que dispone de fuerzas biológicas internas sanadoras pueda  hacer frente a este reto vital.

 

NOTA.-En los siguientes enlaces se puede obtener más información

-Vídeos.-La falsa teoría de la infección. Por Enric Costa. Sep. 2017. Ver

.-Somos la generación cobaya. Por Enric Costa. Sep 2017. Ver

-Artículo.-La historia de la medicina que se nos ha ocultado. Seryactuar.  27/03/2020.  Leer

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