Hoy en día Internet está llena de todo tipo de teorías que interpretan de diversas maneras el hecho de que en el calendario Maya el año 2012 marca el fin de trece ciclos de aproximadamente 394 años cada uno, lo que ha sido usado como premisa de teorías apocalípticas sobre el fin del mundo o sobre la posibilidad de cambios importantes. Distintos “expertos” hablan de una sincronía cósmica que va a posibilitar  la apertura de la conciencia gracias a una entrada de energía, esas afirmaciones se entremezclan con datos científicos, a veces mal entendidos, para darse legitimidad, construyéndose teorías pseudocientíficas como la de que la alineación de los planetas que va a acontecer en esas fechas supondrá una fuerza que producirá un desplazamiento geomagnético de consecuencias catastróficas.

Fruto de estas informaciones muchas personas se encuentran atormentadas o inquietas por la idea del fin del mundo, de tsunamis terribles, hasta de la aparición de una raza alienígena que quiere que se les devuelva el planeta (sic). Películas, documentales, blogs, correos se hacen eco de unas teorías realizadas por personas que, por decir lo mínimo, no están preparadas para comprender una cosmología compleja, astronómica y matemáticamente hablando y que se trasmite por tradición y por iniciación dentro de una cosmovisión, la Andina, que compromete a todo el ser, y que tampoco están formadas para el uso correcto de datos complejos de nuestras ciencia actuales. Esta información variopinta está dando lugar a verdaderas extravagancias y a divagaciones mesiánicas que agravan el desequilibrio de la época en la que estamos.

Lo más cómodo sería no tener en cuenta este tipo de declaraciones y temores y juzgarlas como fantasías primitivas de nuevos alucinados, pero cuando el río suena, y suena en todas las profecías de estas culturas indígenas… Y cuando, además este temor refleja de alguna manera el malestar en el que vivimos, se puede intentar quitar la paja a las fantasías pseudoreligiosas y pseudocientíficas de la nueva era que yerran en sus interpretaciones y acudir directamente a las fuentes proféticas de distintas culturas originarias que hablan de las características de estos tiempos y que juzgue cada uno si esa descripción tiene algo que ver con lo que vivimos, y quizá entonces se pueda entender que esa percepción que tienen cada vez más personas, aunque sea de forma confusa, de que la crisis en la que vivimos aventura el fin inminente de algo es realmente una percepción de algo real y objetivable.

Apuntamos solo una: hace miles de años el hinduismo en el Vishnu-purâna con la precisión que le caracteriza decía: «Los jefes serán de naturaleza violenta. Los jefes, en lugar de proteger a sus súbditos, los explotarán. Sólo los bienes conferirán rango. El único vínculo entre los sexos será el placer. La tierra ya no será apreciada más que por sus riquezas minerales. Quien distribuya más dinero dominará a los hombres. La gente experimentará terror a la muerte, y la pobreza les espantará».

Nosotros, ante todas estas profecías, y siendo concientes de que realmente poco sabemos de cosas tan elevadas, nos adherimos a las palabras de Yellowtail, jefe de la danza del Sol de la tribu Crow: «Sólo el Hacedor de Todas las Cosas de lo Alto sabe cuando llegará el fin de este mundo, y desde luego, el momento y el modo en que lleguen depende de las oraciones sinceras que se le ofrezcan del modo debido… cada uno debe escoger en este momento qué camino seguir».

Beatriz Calvo

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