SUGERENCIAS SALUDABLES PARA RELACIONARNOS.

Serie: Humanidad en Transición.

Por el equipo de Ecocentro

Viernes 01-05-20

Estamos en un momento en que ya se ha hablado y escrito mucho sobre el virus. Hay quien dice que se creó en un laboratorio, que se escapó accidentalmente, otros intencionadamente.

Hay quien cree que es un virus «natural» no creado en laboratorio pero que no es más mortal que el de la gripe;  la versión oficial dice que es un virus (el enemigo público número 1) que es muy mortal y que hay que combatir con toda la artillería pesada, incluido el aislamiento y confinamiento de personas que son las potenciales portadoras del virus.

Hay quien apunta a que esta crisis ya se planificó hace meses en una reunión de la élite en la que se realizó toda una simulación de una pandemia que ahora se está materializando. E incluso hay otra versión que indica que el virus ni siquiera existe como tal virus. Y puede que vayan surgiendo otras pero aquí no vamos a debatir cuál de todas estas versiones es la verdadera, dejamos que cada persona investigue en relación a ello. Diremos solo que no apoyamos la versión oficial, (que está censurando cualquier otra opinión al respecto) que el coronavirus es solo la punta del iceberg y que este tema está siendo una cortina que se utiliza para propagar otra epidemia: la del miedo, con fines que ya se están destapando y saldrán a la luz progresivamente.

Aquí lo que nos interesaría proponer es, qué podemos hacer sea cual sea la versión con la que simpaticemos. A las puertas de que empiece una mayor apertura  de movimiento, surgen las dudas sobre el qué hacer o no hacer, qué es seguro o no. Cada persona, en función de la versión que se crea, actuará en consecuencia, pero hay algo que sí podemos hacer al margen de todas las versiones y puede ser una forma de simplificar este tema.

Lo que proponemos es que lo único que está en verdad en nuestra mano es nuestra salud individual, y por tanto, es de lo que tendríamos que ocuparnos y responsabilizarnos. En la editorial: TEORIAS DEL CONTAGIO (puedes verla aquí), indicábamos que lo importante no es que haya un virus, (inventado, natural o de laboratorio), sino cómo está el terreno en el que se deposite. Si nuestro cuerpo, metabolismo, sistema nervioso no está saludable, el virus entrará y podrá quedarse. Como consecuencia de que nuestro sistema nervioso está alterado, nuestro sistema inmunológico no responderá adecuadamente al virus y le dejará actuar. Convivimos con numerosos virus y bacterias en el cuerpo, pero en equilibrio. Por tanto, no son enemigos, sino aliados, contribuyen a ayudar al organismo en múltiples funciones. Si por el contrario nuestro sistema nervioso está en calma, el virus no se encontrará cómodo y o bien pasará de largo, o si entra, nuestro sistema inmunológico dialogará con él y podrán aparecer síntomas en mayor o menor medida o ni siquiera se manifestarán. En ese caso no se le da la oportunidad de desarrollarse y, por tanto, estaremos quizá contagiados, pero no enfermos. Es el ser humano el que actúa sobre el virus, no al revés.

Hay diferencia entre estar contagiado y enfermo. Seguramente en estos momentos puede que el número de contagios sea mayor que el de enfermos. Las cifras que se dan son confusas y  manipuladas para crear más incertidumbre.

Los test que se están  realizando con las técnicas RT-PCR tampoco son fiables. Pueden dar falsos positivos y negativos e incluso tampoco se descarta que la infección se deba a otro virus y no al COVID19. Por tanto, poco sabemos de la veracidad de los números que nos trasmiten las versiones oficiales, más si las contrastamos con las que se establecerían adoptando otros puntos de vista distintos. Ahí tampoco hay un consenso, cada país ha adoptado posiciones distintas.

La mayor parte, ya sabemos que no todos, pero sí la mayor parte de personas que han fallecido han sido personas mayores, cuyo sistema metabólico que es el que nos proporciona la energía estaba más debilitado, y por tanto, también el sistema inmunológico. También personas con patologías previas de corazón o pulmón, diabetes, etc. Tampoco está claro si fallecieron a causa de o con coronavirus.

Todos estamos expuestos es cierto. Unos en mayor o menor grado, es cierto, pero en cada uno el virus se comportará de una forma distinta en función de cómo se encuentre nuestro sistema en ese momento. Por ello, lo  saludable sería cambiar nuestro punto de atención del virus (y de todas las noticias negativas que se han ido desplegando al respecto) a nuestra salud, a nuestro cuerpo, como terreno que tiene que disponer de un buen abono para mantenerse sano y no enfermar. Es decir, en lugar de enfocarnos en la enfermedad, llevar el foco a la salud. Hay cifras de otras epidemias que no nos causan tanto pánico como la de la obesidad, el hambre o el mismo virus de la gripe. La palabra coronavirus tiene mayor impacto, ya lo estamos viendo, se trate de un virus real o ficticio.

En cualquier circunstancia lo adecuado es cuidar nuestro cuerpo, no solo ahora, nos creamos o no lo que esté sucediendo. Hay algunos factores que afectan a nuestro sistema nervioso, pero hay uno que es muy agresivo para él, y es el miedo. Nuestro sistema nervioso se pone en alerta y se desencadenan unos procesos biológicos que hacen que nuestro sistema inmune quede seriamente afectado. Por eso, sea cual sea la versión sobre el virus, lo más vital es no tener miedo. Sobre cualquier versión nuestro pensamiento empieza a crear historias que le pueden llevar muy lejos y a traer a la mente los recuerdos más negativos de cosas que le han pasado a esa mente o a otras conocidas. La pelota empieza a tomar peso y a rodar cuesta abajo.

Otro de los aspectos a cuidar es el de la alimentación. Realizar una dieta saludable, a base de alimentos frescos: fruta, verdura, hortalizas. Legumbres, frutos secos, cereales integrales, etc. Evitar el exceso de sal y de azúcar sobre todo. Realizar semi ayunos o ayunos para limpiar y desintoxicar el cuerpo. Al respecto de hábitos saludables, también se hicieron algunas indicaciones en la editorial LA SALUD (puedes verla aquí). Beber mucha agua para mantener las células del cuerpo hidratadas y dormir adecuadamente. Esto último es muy importante para mantenernos sanos, pues al dormir, al desconectar del cuerpo es cuando nuestro hígado, responsable de muchas funciones, entre ellas, la de desintoxicación y limpieza, puede realizarlas. Si no dormimos, se ve afectado  y en consecuencia el resto de órganos y funciones también.

Ahora, vamos a poder disfrutar de realizar ejercicio, movimiento al aire libre tan importante para nuestro organismo, paseos, que también alivian la carga del sistema nervioso, incluso andar descalzo por la arena o por la tierra, césped. Poder respirar en espacios abiertos y tomar la luz solar que favorece la producción de vitamina D, tan necesaria para nuestro sistema inmunológico.

Por lo tanto, qué hacer en estas situaciones en las que salimos de las casas con más frecuencia: guantes sí o no, mascarilla sí o no….Ni siquiera se ponen de acuerdo los que se supone entienden más al respecto y tienen que informar a la población. Antes eran necesarias, ahora solo aconsejables, luego será que mejor no usarlas, algo ya se dice al respecto. Las  más eficaces son las FFP1, FF2, FFP3, no te protegen a tí, solo al otro, no las recicles, sí se pueden lavar, quítatelas bien, no te toques la cara con los guantes, si te la tocas mejor no llevar guantes. Y aún a pesar de todo, sigue manteniendo la distancia de seguridad, 1,5 o 2 m ahora parece que son 2m, debe ser que el virus está acortando las distancias.  Intuimos que el mensaje que se quiere enviar ahora es: no hay nada seguro (que eso es cierto) salvo…la vacuna, la ansiada vacuna que quizá, en el mejor de los casos, dicen ellos, vendrá a final de año.

Es decir, la solución que proponen sigue estando fuera y solo hay que esperar. Discrepamos. La capacidad de curación está en cada uno de nosotros, el cuerpo dispone de unas fuerzas propias de regeneración y recuperación, no fuera.  Está claro también que no ha habido, ni hay, criterios generales y que cada país está haciendo lo que considera, llegando incluso a tomar acciones contrarias: confinamiento sí, otros no, salir a pasear sí, otros no, niños en las escuelas sí, otros no, abrir tiendas sí, otros no. Esto es un indicio más de que no hay criterios claros que confirmen que hay una fórmula mágica para solucionar este tema, y que hay muchos aspectos ocultos alrededor de toda esta pandemia que se nos ha presentado.

Otro argumento más para considerar que es más adecuado mirar más hacia dentro que hacia fuera así que, llegados a este punto, lo que diríamos de forma esquemática de nuestra opción al respecto de esas recomendaciones es:

-No tener miedo.

-Cuidar mi salud en un sentido holístico.

-Si salimos a pasear al aire libre, disfrutemos de eso, del aire libre no de llevar una mascarilla.

-Si vamos a encontrarnos con personas o familiares vulnerables (ancianos o personas enfermas) podemos extremar las medidas de precaución para evitar que, si estamos contagiados, podamos contagiarles. Pero eso lo haremos en cualquier otro momento similar p.e. con los virus de la gripe en invierno.

-Según la circunstancia que se nos presente: salir a comprar, ir algún sitio más concurrido, consideraremos ponernos o no guantes y mascarilla sabiendo que no es realmente eso lo que nos va a proteger.

-Según la situación en la que nos encontremos, mantendremos la distancia de seguridad o no, sabiendo que no es realmente eso lo que nos va a  proteger.

-Y si empezamos a sentir que mi estado de salud no pasa por un buen momento físico o emocional, pondremos más atención y cuidado para aportarle más energía.

Es sencillo saber si nuestro sistema está saludable básicamente  porque  tenemos energía, dormimos bien, nos encontramos por tanto descansados, no irritados  o estresados. Y porque no sentimos miedo, nos ocupamos de las cosas con calma sin preocuparnos, sin dejarnos arrastrar por los pensamientos negativos que hay a nuestro alrededor.

En definitiva, al menos quien escribe, sí puede decir que no hay nada fuera que nos de seguridad, que no controlamos nada, y por lo tanto, podemos ocuparnos y ser responsables de nosotros mismos, porque cuidando de nuestra salud también cuidaremos de la de otros, pero sin perder de vista que lo verdaderamente importante es confiar en la Vida, en la Consciencia, que es quien nos recuerda cuándo y cómo decidimos partir. Esto último vale para suavizar o borrar cualquiera de las teorías que tengamos al respecto del virus y nosotros lo colocaremos en el primer lugar de esa lista.

Eidan.

NOTA.-

A continuación dejamos los enlaces a unos vídeos de Karmelo Bizkarra, médico y fundador de Zuhaizpe, Centro de salud Vital y Medicina Integrativa, que consideramos muy  recomendables para mantener un estilo de vida saludable.

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